No es de extrañar que Felipe V, recien llegado de Paris, sin conocer una sola palabra de nuestro idioma, firmara despachos, cartas y otros documentos sin conocer su contenido como aseveraba el Prior de Antón Martín. El primer Borbon heredó de Carlos II, además de asesores y consejeros, un estado de cuentas ruinoso que apenas contaba con efectivo para los gastos ordinarios. No quedaba más remedio que recaudar, de la manera que fuera, para hacer frente a gastos extraordinarios como sostener el presidio de Ceuta o costear el casamiento del soberano. Así es que en verano de 1701, aún sin saber hablar español, Felipe V firmaba una circular dirigida a todo el personal eclesiástico de los Obispados para que, con su caudal, acudieran en socorro de S.M. Los afectados de Madrid se reunieron en la celda principal del convento de Antón Martín los días 9 y 11 de julio y acordaron responder al rey de forma conjunta a través de una atre...
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