Felipe II otorgó testamento en 7 de marzo de 1594. Algunas de sus disposiciones tenían mucho que ver con una práctica ferviente de la religión católica. Por eso, dispuso que su hijo y heredero Felipe III adquiriese, en su justo precio, las joyas, muebles, cuadros y tapices que quedarían, a su muerte, en las residencias reales. Buena parte de ese dinero se emplearía en costear las 30.000 misas que ordenaba se celebraran por su ánima, además de otras 2.000 por las del Purgatorio. Asimismo, sus albaceas quedaban encargados de proporcionar vestidos a cien pobres y de destinar 10.000 ducados para casar a mujeres pobres, teniendo preferencia, siempre, las huérfanas de buena fama..... y habiéndolas de esta calidad hijas de criados míos, se prefieran a las otras... Otro de sus legados consistía en una lámpara de plata para la Catedral de Santiago de Compostela y otra de simi...
Entradas
Mostrando entradas de marzo 27, 2016