En 1539 se estaba construyendo en la villa de Ponferrada , una puente sobre el río Boeza. Una obra de tal magnitud exigía disponer de importantes cantidades de capital económico y humano. Carlos I y su madre Juana I habían dado luz verde al repartimiento de costes, como era costumbre, entre los habitantes de las tierras del entorno. A mayor número de contribuyentes, menos gravosa la cuota. Eso debió de pensar el corregidor de Ponferrada cuando citó a su homólogo de Benavente y le comunicó que a dicha villa y su tierra se les reclamaría cierta cantidad de dinero para sufragar los gastos de las obras del puente. Melchor de la Pena, en nombre del vecindario de Benavente, se opuso en rotundo a tal pretensión e hizo llegar su descontento a las más altas instancias del reino, de modo que, reunido el Consejo Real con Carlos III a la cabeza, redactó una provisión eximiendo del pago a los de Benavente y su tierra y ...
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