En Madrid a 6 de enero de 1755 firmaba un tal Dr. Andrés Piqueras ?? un interesante manuscrito que versaba acerca de la posible dolencia que D. Antonio de Ávila, persona de cierto renombre, estaba padeciendo. El documento respondía a la consulta de otro colega, el Dr. Francisco Ballejo , quien por escasa praxis o por buen criterio, quería contrastar opiniones antes de establecer el diagnóstico definitivo. El Dr. Piqueras, probablemente, contaba con mucha mas experiencia que su colega. Por eso, no dudó en afirmar que se trataba de una de esas enfermedades que acaecen a los recién casados cuando se entregan demasiadamente al uso del matrimonio, siendo, por lo visto, bastante común que vaya junta con algún daño del espinazo que bien pudiera ser dolor, calor o debilidad del mismo. El malestar que sufría el enfermo se debía a la desunión de las partes de los humores (sangre y otros flui...
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