Las guerras sostenidas -al menos- durante los reinados de Felipe II, Felipe III y Felipe IV para defender el imperio, propiciaron una constante necesidad de chusma (esclavos y condenados) para remar en las galeras. Los buenas boyas trabajaban como remeros a sueldo. Eran personas libres y sus condiciones laborales eran equiparables a las de la oficialía . Por el contrario, la chusma la constituían los delincuentes condenados a remar durante algunos años para expurgar sus culpas, los esclavos que se compraban para tal fin y los cautivos de los ejércitos enemigos. Los grillos , la mala alimentación, el trabajo duro y los golpes que a menudo recibían convirtieron a este colectivo en especialmente vulnerable a enfermedades y traumatismos de todo tipo, de tal modo que muchos de ellos, sin llegar a cumplir la condena completa, fallecían o eran dados por inútiles. El año 1638 la necesidad inexcusable...
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