El Honrado Concejo de la Mesta agrupaba a los dueños de ganados merinos que practicaban la trashumancia. Ciertamente este colectivo gozaba de innumerables privilegios hasta que, a finales del siglo XVIII, empezó a perder fuelle porque el negocio de la lana ya no era rentable. Durante los siglos XVI y XVII, en muchas provincias se talaron grandes extensiones de masa forestal para aumentar la superficie de pasto. Los rebaños recorrían distancias enormes, en primavera se desplazaban a diversos puntos del norte de la Península, donde, a cambio de una cantidad de dinero para el común, aprovechaban el agostadero de los puertos de montaña. Con la llegada de los primeros fríos, el destino por excelencia era la provincia de Extremadura. Un riesgo constante al que se exponían los ganaderos, era a los ataques de lobos y otros animales. Por esa razón, en más de una ocasión, S.M. y los miembros de su Consejo, legislaron y redactaron Provi...
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