Todo era poco para proveer los navíos de la Gran Armada que Felipe II preparó en aras de infligir la definitiva derrota a los ingleses y destronar a Isabel Tudor. Pero los planes se torcieron y entre la premura, la climatología adversa y la inexperiencia del duque de Medina Sidonia (al mando de la expedición), el resultado fue desastroso para España aquel año aciago de 1588. Sin embargo, y al margen del fracaso, para equipar los barcos de los bastimentos necesarios fue preciso recaudar contribuciones especiales con cargo -como siempre- al sufrido ciudadano. En agosto de 1588 Antonio de Guevara , proveedor general de las galeras de S.M., enumeraba las viandas y aparejos que se enviaron desde Sevilla en catorce navíos, con destino al puerto de La Coruña. Además de tablas y berlingas de madera, rollos de enea , clavos, gavillas de sarmiento y otros repuestos, la mayor parte de la carga respondía a i...
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