La escasa luz y la estrechura de las calles de Toledo contribuían a empeorar las condiciones de salubridad del vecindario. L os lodos y otras viscosidades en invierno y el excesivo polvo y otras inmundicias que dan malos olores en verano, acabaron por constituir un problema de salud pública que requería actuar con urgencia. Los representantes de la vecindad, con su Corregidor Pedro de Castilla a la cabeza, daban a conocer en 1497 a los Reyes Católicos, la mucha necesidad que hay en remediar e reparar las calles públicas de esta ciudad, con el fin de que su Real Consejo autorizara las obras y estableciera el modo de financiación de las mismas. Que si establecer una sisa sobre el género que mas conviniera , que si destinar parte de los ingresos por propios a costear el saneamiento, que si no convenía demorar el inicio de las actuaciones...Lo cierto es que los trámites burocráticos, también en a...
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