Parece ser que a comienzos del año 1816 se registraron en Madrid más muertes repentinas de las habituales. Enseguida empezó a correr el rumor de que la causa era el consumo de carnes infectas , en concreto de carneros enfermos de viruela. Las autoridades de la villa con D. Manuel Fernández Gamboa (alcalde de corte) a la cabeza se apresuraron a inspeccionar mataderos y puestos de abasto, concluyendo que la carne se expendía en perfecto estado y podía consumirse con absoluta tranquilidad. El 24 de febrero de dicho año, D. Ignacio de Jáuregui , primer médico de cámara de Fernando VII, publicaba un informe para ilustrar al público ( sobre las muertes repentinas) y para que, fluctuando entre el temor y la incertidumbre, no las atribuya a causas arbitrarias con perjuicio de la tranquilidad e intereses públicos. A juicio del médico, para confeccionar estadísticas había que distinguir entre muertes repentinas y muertes inopinadas....
Entradas
Mostrando entradas de octubre 1, 2023