Estando Carlos II con un pié en la sepultura, todos sus consejeros, confesores y hasta la propia reina Mariana de Neoburgo , su segunda esposa, intrigaban constituidos en dos bandos opuestos a ver quien se llevaba el gato al agua y ejercía la necesaria influencia sobre el rey para que testara en uno u otro sentido. La reina lideraba la corriente que pretendía el trono de España para la casa de Austria. Y Portocarrero , el todopoderoso cardenal, tras la muerte prematura de José Fernando de Baviera, se había convertido en adalid de la lucha a favor de que el primer Borbón, Felipe V, aposentara sus reales en el solio español. La reina tenía sorbido el seso a su esposo, ella era, según sus propias palabras, su principal ministro y dominaba por completo, habiendo fallecido la reina madre, la voluntad del monarca. ¿Qué pasó, entonces, para que la balanza de la sucesión se inclinara del lado de...
Entradas
Mostrando entradas de mayo 27, 2018