Apenas asumido el cargo de Virrey de Nueva España - un 16 de octubre de 1789- Juan Vicente de Güemes Pacheco, conde de Revillagigedo, se propuso llevar a cabo, de una vez por todas, el saneamiento de la ciudad de México. Era una vieja aspiración, a todas luces necesaria, que se había ido posponiendo por diferentes causas, entre otras, la brevedad de los virreinatos anteriores. La idea era construir desagües y empedrar las calles con el fin de mejorar el tránsito de gentes y carruajes. El planteamiento era bueno pero había que encontrar la forma de financiar el elevado coste económico que suponía. De inmediato, el flamante virrey, encargó informes y memoriales a sus subordinados para ver qué materias primas, bienes o servicios podían ser gravados con un nuevo tributo que cubriera los gastos de las obras. La paja, la cebada, los cerdos, el alquiler de casas, el pulque y los coches tenían b...
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