El marqués de Tábara se gastó una fortuna en el atrezzo de unos juegos de cañas y parejas que se celebraron en Valencia a partir del día 12 de diciembre de 1765 (este tipo de espectáculos ocupaban varias jornadas). Los nobles invitados al evento fueron agasajados como correspondía a su estado y, al finalizar las actuaciones, todos volvieron a las casas de su habitación contentos y felices. No es preciso que aclare que el menú diario de los miembros de la nobleza no era el mismo que el del personal que estaba a su servicio, que iba, venía, montaba escenarios, aseaba y vestía las caballerías o abrillantaba las trompetas que anunciarían la representación. Aún así, estos trabajadores eran afortunados si tenemos en cuenta las condiciones de vida de la gente más humilde. De eso precisamente, de algunos aspectos relativos a la alimentación que me han parecido curiosos, quiero ocuparme en el artículo de hoy. Una libra de carne magra de vaca o d...
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