El prestigioso historiador William Robertson, Rector de la Universidad de Edimburgo y Cronista de Escocia, publicaba en el año 1777 su Historia de América, una obra de casi 2500 páginas en dos tomos de cuatro libros cada uno. En el prólogo dejaba constancia de que las fuentes de las que bebía no eran los escritos de historiadores españoles sino otros documentos, alguno de ellos inédito, proporcionados por personajes de la política europea del siglo XVIII de la talla de Lord Grantham (embajador en España), la Emperatriz de Alemania o la propia Catalina la Grande de Rusia. La obra, escrita en inglés, traducida al español por don Ramon de Guevara, miembro de la Real Academia de la Historia, en sus primeros capítulos trataba del descubrimiento del Nuevo Mundo. Juan Antonio Enríquez, a la sazón ministro de Marina de Sevilla, examina el libro y escribe indignado al conde de Aguilas para comunicarle...
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