Las dimensiones del complejo palaciego del Buen Retiro permitían adecuar espacios para algunas actividades deportivas y de ocio cuya práctica estaba reservada a personas distinguidas. El mantenimiento de las instalaciones costaba no poco dinero a las arcas reales que se hallaban, casi siempre, en estado de estrechez. Así pues, se decidió establecer una especie de alquiler para el juego de pelota y el juego de raqueta, cobrando a los usuarios un canon por cada partida , calculado de forma que se cubrieran los gastos ordinarios y extraordinarios y que, además, quedara en tesorería una ganancia respetable. Vamos a situarnos en los años 30 del siglo XVIII, cuando D. Manuel Velez de Guevara y D. Antonio Alonso Aleman y Rosales ejercían como tesorero y contable de los dineros que se recaudaban por este concepto. Rendían sus cuentas a la marquesa de Astorga, encargada de las labores de dirección y gestión...
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