En medio de la celebración de un festejo taurino, un perro que se soltó de su dueño, se dirigió corriendo a ladrar a uno de los astados que, con natural instinto de defensa, respondió embistiendo al can. D. Juan Francisco de Lujan, a la sazón Corregidor de Madrid y gran aficionado a las fiestas de toros, se encontraba entre los espectadores que asistían al evento. Era el día 2 de septiembre de 1766. Tal ira provocó este incidente en el referido Corregidor que, de inmediato, ordenó ahorcar al perro ante la estupefacción de la concurrencia. No es de extrañar que fuera mayúsculo el rechazo general del pueblo de Madrid a tan errónea decisión. Sonetos y décimas anónimas circularon por la villa haciendo gala del ingenio de sus autores y mostrando la crítica más mordaz a la decisión del Alcalde. He aquí un ejemplo: Ante v. merced los perros todos que en Derecho haya lugar se llegan a querellar de un juez tonto hasta los codos: mandó ...
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Diego de Morlanes, natural de Zaragoza, escritor, jurisconsulto, miembro del Consejo de SM. y Lugarteniente del C. Aragones, durante algún tiempo de su etapa de formación residió en Lérida. Era muy joven, echaba de menos a su familia y deseaba que las extensas cartas que le escribía su madre llegaran con mas frecuencia; necesitaba su beneplácito en las decisiones que tomaba. Ni más ni menos que cualquier otro joven del siglo XVI o del XXI. Aunque haya que viajar al mundo de casi 500 años atrás (1549-1550), hay sentimientos que el paso del tiempo no ha conseguido cambiar. ¡Afortunadamente!. Dña Isabel de Aymerich, madre de Diego, sabía escribir, lo cual ya era un privilegio. En sus misivas contaba a su hijo, como cualquier otra madre, los detalles del devenir diario en la casa familiar. ...................................................................................................................