Las jornadas cinegéticas constituyeron una afición común a los Austrias y a los Borbones. Para que un día de caza fuera exitoso, nada como cobrar alguna pieza, cosa que quasi se garantizaba acotando términos para que, en ellos, solamente el Rey y los cortesanos elegidos pudieran practicar la referida actividad. Por eso mismo, Carlos I se pronunciaba en estos términos... Para nuestra recreación tenemos vedada la caza y corta de montes de los bosques de Segovia... Y así, ordenaba......que nadie sea osado de cazar ni matar oso ni puerco ni venado ni corzo ni ciervo ni gamo. La orden se refería también a las especies de caza menor ..... liebres, conejos, perdices y otras aves de volatería............. Igualmente quedaba prohibido cazar con perros y hurones, colocar cepos, trampas y otros armadijos, así como llevar escopeta ni arcabuz ni ballesta, dentro de dicho bosque. Las sanciones variaban...
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