El duque de Osuna, Pedro Girón, había contratado al maestro pintor Sánchez Coello para que realizara dos grandes retratos al natural, uno de ellos de la condesa de Haro , su hija, y el otro de la marquesa de Peñafiel, su nuera. El precio exacto no se cerró en el momento del encargo aunque el pintor anticipó al cliente que la cantidad oscilaría entre 100 y 120 ducados cada obra, dependiendo del tiempo que se viera obligado a residir fuera de su domicilio y del número de ayudantes para hacer las ropas que necesitara contratar, dando a entender que los rostros de las modelos los pintaría él mismo, como maestro que era. Una vez acabado el trabajo, Sanchez Coello facturó por importe de 300 ducados (3300 reales), cien por cada cuadro y otros cien para cubrir los gastos de hospedaje, cabalgaduras y demás. Pedro Girón ofreció 80 ducados (880 reales) en total. Ante la falta de acuerdo, el pinto...
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