viernes, 19 de mayo de 2017


       SAN HERMENEGILDO (Sevilla)       y II.

Al hilo del artículo anterior, continúo con el proceso que, allá por 1645, se seguía contra el colegio de San Hermenegildo de Sevilla por el alzamiento de bienes que sus moradores, los jesuítas,  pretendían llevar a cabo para eximirse de pagar las cuantiosas deudas que habían contraído.

El juez encargado del caso, D. Juan de Santelices, había ordenado que le aportaran todos los libros de contabilidad del colegio. Minucioso en la instrucción, leía  hoja por hoja todo lo que consideraba de interés para descubrir las irregularidades que se sospechaban.

El Administrador, Andrés del Villar, arañaba lo que podía y desviaba fondos, no a Suiza pero sí a las Indias,  donde residían sus hermanos. Él y el Rector, con la connivencia del P. Provincial, falseaban las cuentas de resultados para tapar la excesiva deuda a la que ya no podían hacer frente.  Ocultaban propiedades y malversaban fondos. La caridad, primitiva y esencial razón de ser del colegio, a estas alturas era solamente un recuerdo.

Uno de los libros de cuentas  intitulado Libro de la Obra Pía Secreta llamó  la atención del juez y decidió analizarlo íntegramente sin escatimar tiempo ni medios.
....Y se halló un capítulo que decía así: Váyase contemporizando con D. Rodrigo Barba Cabeza de Vaca hasta que muera el beneficiado Juan de Seguer y de Velasco y, en muriendo,.....ciérrese la puerta a D. Rodrigo Barba como si tal cosa no hubiese. 
Y continuaba  la recomendación diciendo: Y de este libro y hacienda no tengan noticia sino los Procuradores del colegio y el Rector y el Provincial y los Consultores de la provincia.

Inmediatamente se iniciaron las pesquisas con el fin de  esclarecer el misterio.
Un caballero llamado D. Juan de Monsalve, que había desempeñado el cargo de veinticuatro de la ciudad de Sevilla, había regresado de las Indias con una  inmensa fortuna. Era soltero y no tenía herederos directos. Una mujer le puso pleito diciendo que era su hija y que la había habido en su madre siendo ambos solteros y que, además de ésto, había casado con la dicha su madre clandestinamente, y consiguiente que como tal su hija, era su heredera forzosa de toda su hacienda...

En medio del litigio, el caballero, reconociendo que se acercaba su final, llamó a un jesuíta de San Hermenegildo con el cuál ajustó su conciencia y dispuso su testamento, diciéndole que aquél pleito que puso aquella mujer era injusto y que era falso todo lo que le decía y articulaba....

Asi las cosas, decidió fundar un mayorazgo con todos sus bienes raíces y ocultar sus otras pertenencias (bienes muebles y plata) que quedarían custodiadas por el fraile confesor para que si la sentencia se resolvía a su favor, después de él muerto o por cualquier acontecimiento cesara la pretensión de la dicha  mujer,  la cuantiosa fortuna,  85.000 ducados de plata, ..se agregara y juntara con el dicho  mayorazgo, del que nombraba  heredero  a su sobrino Rodrigo Barba Cabeza de Vaca. 

Dispuso también que, cada año, se destinaran 800 ducados para que casasen tantas doncellas, redimiesen cautivos y diesen tantos días señalados de comer a los pobres de la cárcel. 

Muerto el Sr. Monsalve, al claustro del colegio le faltó tiempo para buscar a la mujer que reclamaba la paternidad y taparle la boca con 10.000 ducados de vellón para que se apartara del pleito.

Por lo demás, ni se casaron doncellas, ni se dio de comer a pobres, ni se redimieron cautivos,  ni D. Rodrigo heredó el mayorazgo ni los dineros del indiano rico se destinaron a otro fin que los intereses particulares y corporativos de los miembros de la Compañía.


sábado, 13 de mayo de 2017


SAN HERMENEGILDO (Sevilla).  I.

Fue Onofre de Salazar  quien denunció, en 1642, el impago de la deuda que con él tenía contraída el colegio de San Hermenegildo de Sevilla, comandado por frailes de la Compañía de Jesús.

Esta denuncia destapó toda una trama corrupta que salpicaba a seglares y eclesiásticos.

El Consejo Real de Castilla, el más alto órgano judicial del momento,  encargó a D. Juan de Santelices y Guevara, miembro del mismo además de gobernador de la Audiencia de Sevilla,  que conociera del pleito y causa del concurso de acreedores del colegio de San Hermenegildo....y embargara todos sus bienes y rentas y hiciera inquisición de los ocultados y los sacara de donde estuviesen...

Parece ser que desde 1632, año en que tomó posesión como  administrador de las rentas del colegio D. Andrés del Villar, se venían sucediendo las irregularidades y fraudes contables  que una década más tarde estallaban cual burbuja inmobiliaria en los albores del siglo XXI.

El colegio gozaba de unas rentas anuales entorno a 14.000 ducados, cantidad nada despreciable que bien administrada era más que suficiente para que el claustro viviera holgadamente y para  la asistencia a los necesitados, principal razón de ser de la institución.

Sin embargo, el Sr. Villar, el Rector y el Padre Provincial,  embriagados por el tufo de futuras grandes ganancias,  se dedicaron a comprar olivares, construir  molinos de aceite, despalmar y cerrar los cortijos de los graneros que en ellos se hicieron, arrendar grandes extensiones adehesadas, comprar ganados, emprender obras de muy elevado coste en el refectorio y otras estancias,  además de emplear alguna que otra suma en y para  el solaz de los frailes como el juego de pelota comprado al Duque de Medina, que costó 5.000 ducados.

Pero los planes no daban los resultados previstos y las deudas aumentaban de forma exponencial hasta el punto de no poder pagar, ni siquiera la mitad de lo adeudado  a  un total de  900 acreedores entre prestamistas, propietarios de tierras, trabajadores y todo el elenco de criados constituido  por pobres, doncellas  y viudas.

El proceso, larguísimo, no estuvo exento de controversia. Francisco Casaus, en representación de los frailes, escribió al Consejo Real suplicando se suspendiera y reformara la comisión del Sr. D. Juan (Santelices, que no parecía estar dispuesto a pasar por alto las irregularidades).....y se guardara la inmunidad eclesiástica que les asistía  gracias a diferentes  bulas apostólicas promulgadas al respecto.

Desconozco si, al final, los religiosos fueron juzgados por un tribunal civil o no.  Presumo que no.  Al menos pudo evitarse el alzamiento de bienes que pretendían. Pagó toda la culpa Andrés del Villar, el administrador seglar, que acabó con sus huesos en la cárcel y excomulgado por  el P. Provincial, quien otrora había sido  su cómplice en las andanzas ilícitas. ¡Paradojas de la vida!.

Para no extenderme demasiado, publicaré, próximamente, otro artículo entorno a este tema y aportaré más detalles acerca  del desarrollo de la investigación judicial.

viernes, 5 de mayo de 2017

La existencia de  clases sociales es tan antigua como la humanidad. Pretender que todo el mundo tenga acceso a las mismas oportunidades es la más cierta de las utopías.

En el siglo XVII, ¿1632?, un manuscrito recogía un capítulo de las Ordenanzas de Sevilla relativo a las normas consensuadas por el concejo  para la elaboración de  almidón y harina de adárgama. 

Era  ésta  una clase de harina de trigo finísima, muy cara,  de gran calidad, que se utilizaba para fabricar un pan de alto valor nutricional (al menos, eso se creía) al alcance, obviamente, de muy pocos  privilegiados. Se necesitaba, para producirla, mucha cantidad de cereal porque había que desechar hasta las menores  trazas  de salvado,  habida cuenta de que sólo se permitían   dos onzas de impurezas  por arroba de harina  ( poco más de 55 gr en 11,5 kg ).

Los  granos se molían de manera liviana, después de remojados, para romperlos  en tres o cuatro pedazos. Así se lograba  el acemite , compuesto por una pequeña porción de  aducanque (harina) y  otra mayor de  afrecho (salvado). Ambas partes eran convenientemente separadas mediante un doble  cernido. El  aducanque servía para elaborar almidón y el resto del acemite,  bien limpio y sin rastro de impurezas, se molía de nuevo muy finamente para dar lugar a la preciada harina después de pasar por un cedazo especial llamado padron  de adárgama.

La licencia y la exclusividad  para fabricar este tipo de harina  la  otorgaba el concejo, mediante subasta,  al mejor postor. No se consentía el engaño, los inspectores o alamines si detectaban anomalías en los cedazos o fraude en la  calidad  debido a la  excesiva  presencia de salvado, aplicaban las caloñas (multas)  que el concejo tenía estipuladas.

Los fabricantes de  adárgama tenían preferencia sobre cualquier otro molinero de acequia o tahonero  para   comprar el trigo en las mejores condiciones.  No les estaba permitido almacenar el grano más de dos días, de esta forma se evitaba que perdiera calidad.  Incluso, en años de escasez o mala cosecha, aún  a sabiendas, por parte de las autoridades,  de que no habría cereal suficiente para elaborar el pan  común, los molineros de adárgama  seguían gozando de pleno favoritismo para la adquisición  de trigo en las alhóndigas o fuera de ellas.   Todo para que aquellos pocos privilegiados no carecieran del preciado artículo.

Así ha sido y es la vida.

sábado, 29 de abril de 2017

Combatir el dolor y  la enfermedad ha sido y es cuestión de máxima prioridad en todas y cada una de las estructuras, asentamientos o comunidades  sociales desde que el mundo es mundo. 

¿ Cómo es posible que en siglos pasados, sin apenas medios técnicos y  con unos conocimientos muy limitados pudieran diagnosticar enfermedades y prescribir el tratamiento adecuado a la situación de los enfermos?. Con denominaciones iguales, parecidas o diferentes, la mayoría de las enfermedades actuales eran conocidas bastantes siglos atrás.  Cáncer, tabardillo, apoplejía, jaqueca, gota, alferecía, tercianas, cuartanas, ......constituían un ejemplo de las dolencias a las  que los galenos se enfrentaban con mayor frecuencia.

Los reyes,  nobles y cortesanos sufrían con especial intensidad las molestias de la gota, debido, probablemente, a una alimentación basada en carnes (sobre todo de caza), grasas y  azúcares, regados generosamente con todo tipo de caldos. Veamos algunas consideraciones acerca de esta enfermedad.

La gota es morbo articular, origen de todos los otros males, en particular el morbo comicial  que es la gota coral (epilepsia) y  la que causa dolor de costado, y si cae abajo, ciática y otros males...   escribía un físico allá  por el siglo XVII.
Suele convertirse este humor en  jaqueca, apoplejía y en morbo paralítico. 

Los contrarios a este mal son tres: Mucho comer aunque sean buenos los manjares,  beber demasiado porque todo su fundamento está en la cabeza; y en tercer lugar,  tomar cóleras repentinas y enojos.
Recomienda el autor como prevención la templanza en el carácter, así como tomar bebidas refrescadas con nieve y no con hielo.  
La orden del comer ha de ser dos horas antes del mediodía y dos antes de la noche.

La purga, que es buena y segura para la gota,  y las demás medicinas son para moderarla y no para sanarla. Han de hacer(se)  y usar las píldoras de hiedra? como granos de pimienta; han de tomar(se)  25 juntos a la hora de la cena, sin recato, y cenar poco y beber sobriamente, cada mes una vez...

Una fricción con un aceite especial proporciona, a juicio del galeno, un buen resultado terapéutico, siempre que se aplique por  la mañana, antes del día en la cabeza y espinazo, brazos, coyunturas, muslos y piernas hasta las puntas de los pies y dedos de ellos....siendo este remedio  útil para otras muchas dolencias ya que  se  puede evitar, incluso,  la administración de un laxante. 

En resolución,  fregar es la mejor medicina. Y corrobora su teoría sacando  a cuento un viejo proverbio que rezaba tal que  así: "A Marina? duele el tobillo y rascanle el colodrillo porque de él salió el humor de su dolor".

Hay que decir que quien esto recetaba pretendía comercializar un aceite para las fricciones que él mismo elaboraba  a base de extractos vegetales. No es extraño, entonces, que alabara de tal forma sus bondades.


sábado, 22 de abril de 2017

La Compañía de Jesús, tan alabada como denostada según el momento político, jugó un destacado papel en los territorios conquistados de Hispanoamérica. Sus métodos de evangelización daban mejores resultados que los de otras ordenes religiosas al abogar por  mantener buena parte de las costumbres de los indios para, de esa manera,  ganarse  su confianza y poco a poco ir introduciendo los dogmas de  la religión católica. 

En el territorio que comprende  lo que hoy es  Paraguay, Uruguay, sur de Brasil y una porción del norte  de Argentina, llegaron a establecer una especie de "república o estado" donde ejercían el control absoluto de la vida de los indios. El régimen económico que impusieron era un auténtico  "comunismo" donde lo esencial era lo común y apenas quedaba  espacio para  la iniciativa privada.

Los horarios de trabajo comunal eran rígidos con el fin de  evitar el absentismo.  La propia prédica jesuítica presumía de que los ingresos que generaba el trabajo en comunidad se destinaban exclusivamente  a financiar servicios públicos. Sin embargo, esa máxima no siempre se debió llevar a la práctica,  a juzgar por el ingente patrimonio que  la Compañía consiguió amasar, no sólo en América sino también en Europa.

Seguramente ese fue  el motivo real  por el cuál las otrora loas a su labor tornaron en agudas críticas y pésima reputación  que acabó desembocando en la supresión de la Compañía de Jesús, por parte de Clemente XIV,  allá por el año 1773.

El 9 de julio de 1754 era noticia .... la firme resolución en que están los Tapes de Paraguay de mantenerse en el estado de  independencia....Reina en ellos la ignorancia y la tranquilidad, las costumbres diferentes de los europeos fortifican la aversión natural a nuestras leyes.  En una palabra, no quieren someterse a los españoles ni a los portugueses. Y no es posible  reducirlos por la fuerza, que tienen 30.000 hombres de Infantería armados de fusiles y de sables. La Caballería forma un cuerpo muy numeroso....Sus armas son la carabina, la lanza, el arco y las flechas.
Todas estas tropas son comandadas y disciplinadas por jesuítas que han servido en....los ejércitos de España, en Italia.....El Padre Trovaò es comandante en jefe de la Caballería.
Se hace la cuenta que estos Reverendos Padres sacan todos los años del Paraguay, de solo la yerba y contrabandos, seis millones sin pagar derechos algunos...

 En los primeros años del siglo XVIII, los gastos de la guerra de Sucesión añadidos a los ordinarios de la Monarquía, estaban asfixiando las arcas reales hasta tal punto que se pensó en establecer un nuevo tributo sobre la propiedad de los inmuebles, algo parecido al I.B.I. actual. En el recuento practicado resultó que Madrid contaba con cerca de 28.000 casas, de las cuales eran  17.588  de eclesiásticos, las 5216 eran de los Padres de la Compañía de Jesús, de suerte que no quedaban más que las 5417 de particulares. Ante esa realidad....  se suspendieron las intenciones de la gabela.


lunes, 17 de abril de 2017

En una ocasión anterior hice referencia a la vida licenciosa en que se ejercitaba el Infante D. Luis, hermano menor de Carlos III. Tras abandonar la carrera eclesiástica, para la que nunca tuvo vocación,  y heredar de su madre un capital considerable,  se entregó a los placeres mundanos de tal forma que el Rey  se vio obligado a intervenir en aras de detener los escándalos que protagonizaba el susodicho  y de  limpiar la imagen familiar.

Nada mejor, para ello,  que casar al Infante.  Aunque  había un problema. Si contraía matrimonio con una mujer de su clase y había  descendientes,  podía ocurrir  que  éstos adquirieran  más derechos dinásticos que  los propios hijos del Monarca,  quienes  arrastraban la lacra de no haber nacido en España.
Por otra parte, no hacía mucho tiempo que el Rey había publicado  una Pragmática prohibiendo los matrimonios desiguales. 

Al final, se optó por una solución intermedia que pasaba por  proporcionar al Infante una esposa perteneciente a una familia distinguida pero no emparentada con la realeza. Tramitado  el paripé  de solicitar la pertinente licencia real, en 1776  D. Luis contraía matrimonio morganático  con Dña Teresa de Vallabriga.

Sin reparar en gastos, la novia fue agasajada por su prometido con un clavel de brillantes tasado en medio millón ( de reales); el aderezo grande de la Reina Madre, tasado en dos millones;  doce palomitas con sus doce palomitos de brillantes, tasados en medio millón y el aderezo de boda compuesto de pendientes (su valor un millón) y la cruz y demás piezas (dos millones).
El Sr. Infante, además, ha librado a la novia dos millones (de reales) para que regale a su padre  lo que sea de su gusto.

Por si fuera poco, el escribano de gobierno del Consejo, fedatario de las capitulaciones matrimoniales de la pareja, recibió una sortija de diamantes de 18.000 reales y una caja de oro de 6 onzas. Al escribiente del documento se le obsequió con un reloj de oro. Al cura que tomó el dicho, una sortija de diamantes (18.000 r.) y una caja de oro guarnecida, su valor 30.000 r.
El  oficial que envió el padre de la novia para asistir al  evento de la redacción de las capitulaciones, recibió  un caballo de Su Alteza que vale 9.000 reales y un reloj de oro.

Mientras tanto, ese mismo año de 1776, en los mercados de León, productos de primera necesidad como el centeno y el trigo alcanzaban un precio de  entre 24 y 30 reales la fanega. Una pareja de bueyes de trabajo valía 600 r.; una vaca con su cría entorno a 200 y un cuartal de legumbres (habas o arvejos) 6 reales.

sábado, 8 de abril de 2017

Los religiosos del Convento de San Marcos de León con su Prior a la cabeza se mostraban reacios a admitir presos  en sus instalaciones,  sobre todo si  no pertenecían  a la Orden de Santiago Apóstol.

Para excusar tal carga argüían razones tan variopintas como la distracción de la clausura o el abandono  de su labor espiritual al tener que ejercer de carceleros. Por otra parte, la precaria situación económica,   con un empeño de más de 220.000 reales,  apenas les permitía el sustento y no quedaba  margen para el  acopio de ornamentos de  sacristía ni, por supuesto,  para la manutención de nuevos reos. Además,  uno de los claustros, dormitorio, campanario, hospital y casa de recreación están con mucha ruina y conviene acudir a su reparo con brevedad.

Todos estos argumentos no lograron convencer a Felipe IV de que no enviara a la prisión de San Marcos a dos  canónigos catalanes, el Dr. Magino Puig y Pujol y el Ldo Antique Borrell.  El Rey se mostró inflexible y, a pesar de la oposición de los religiosos, ordenó que se les trasladase de inmediato a León. Eso sí, con una pensión mensual para el Convento de 300 reales. (enero 1642). 

Se daba la circunstancia de que, en ese momento, cumplía condena  en la misma cárcel Francisco de Quevedo y Villegas. Cuatro largos años hubo de permanecer entre rejas en nuestra ciudad.
De nada le había servido  la petición de clemencia a Felipe IV a través de una carta fechada en 7 de octubre de 1641. Dicha carta, extensa, culta, con fina ironía  y cuidadosamente redactada, no tiene desperdicio. Por eso me ha parecido  interesante plasmar aquí algunos de sus párrafos.

...Un año y diez meses ha que se efectuó mi prisión, a 7 de diciembre, víspera de la Concepción de Nuestra Sra, a las diez y media de la noche....

Fui traído en el rigor del invierno sin capa, sin una camisa, de 61 años, a este Convento Real de San Marcos.... Enfermo  por tres heridas que con los fríos y la vecindad de un río  que tengo a la cabecera, se me han cancerado y por falta de cirujano me las han visto, no sin piedad, cauterizar con mis manos...

Pido a V.E. tiempo para vengarme a mi mismo....

No digo que es envidia la que me difama, aunque pudiera, pues hay envidiosos de mas calamidades en el miserable como de menos dichas en el afortunado (último ingenio de la malicia humana).

No me falta para muerto sino la sepultura. Todo lo he perdido. La hacienda que siempre fue poca, hoy es ninguna entre la grande costa de mi prisión y de los que se han levantado con ella....

A los amigos la adversidad los atemoriza...

No quiero vivir más, sino vivir bien algo, aunque poco......