viernes, 19 de enero de 2018

Apenas  asumido el cargo de Virrey de Nueva España  - un 16 de octubre de 1789-  Juan Vicente de Güemes Pacheco, conde de Revillagigedo, se propuso llevar a cabo, de una vez por todas, el saneamiento  de la ciudad de México. Era una vieja aspiración, a todas luces  necesaria, que se había ido posponiendo por diferentes causas, entre otras, la brevedad  de los virreinatos anteriores.

La idea era  construir desagües y empedrar las calles con el fin de  mejorar el tránsito de gentes y carruajes.

El planteamiento era bueno pero había que encontrar la forma de financiar el elevado coste económico que suponía. De inmediato, el flamante virrey, encargó informes y memoriales a sus subordinados para ver qué materias primas, bienes o servicios podían ser gravados con un nuevo tributo que cubriera los gastos de las obras. 

 La paja, la cebada, los cerdos, el alquiler de casas, el pulque  y  los coches   tenían bastantes papeletas en la rifa impositiva.

Pero la cosa no era fácil porque, sobre todo, había que mantener la paz social.
La cordial  rivalidad entre los mas altos gerifaltes gubernativos,  Juan Vicente Güemes y Francisco Javier Gamboa (Regente de la Audiencia Real de México), era pública y notoria. Las dificultades que hubieron de afrontar así como el proceso hasta ver desarrollado  del proyecto merecen capítulo aparte.
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El Virrey estimaba oportuno   establecer un  nuevo gravamen sobre el ganado de cerda destinado al consumo. Gamboa, sin embargo, no parecía estar por la labor,  alegando que esta especie estaba ya suficientemente gravada y, además, todavía sufría las consecuencias de la grave crisis alimentaria de los años 1785/1787  en los que la cosecha de cereal había sido desastrosa debido  a calamidades nunca vistas de largos períodos de sequía y heladas.

El sector de tocineros pagaba, anualmente, por razón de alcábalas (tributo similar al IVA actual) la cantidad de 6.000 escudos. Era una cuota fija que se encabezaba o ajustaba cada cierto tiempo teniendo en cuenta parámetros de consumo de años anteriores. En otras palabras, era lo mas parecido a  una "estimación objetiva" actual de la Agencia Tributaria.

Había en Mexico 43 casas de tocinería  que en sus mejores tiempos sacrificaban, al año,  50.000 o más puercos.  A razón de 2 reales que  pagaban los tocineros por cada animal que entraba a recebar,    la cantidad anual ascendía a  6.250 escudos. En tiempos de normalidad y bonanza económica,  resultaba rentable,  para el sector, la cuota fija  porque se ahorraba 250 escudos al año.

Pero las contingencias meteorológicas excepcionales de los años referidos trastocaron por completo las previsiones,  de tal manera que la hambruna generada,  dejaba tras de sí un grave retroceso demográfico y económico.

 El precio del maíz y de las habas  aumentó de manera exponencial, no sólo por las malas cosechas sino por la especulación. Y cito estas dos materias primas por la siguiente razón:

 Una  curiosa Ordenanza,  de obligado cumplimiento,  exigía .... darles el recebo con maíz y alguna haba, por cuatro meses,  a los puercos de los LLanos de Apan y Tepeapulco y por tres meses a los de Toluca. Porque estos ganados, no siendo recebados con maíz, no sirve la manteca ni sus carnes porque no tienen la macicez ni consistencia ......Todos los ganados que se llaman de sabana o medio cebo no tiene la sustancia que los recebados; antes bien, son nocivos a la salud porque la cebada solo cría tripas y la poca gordura no tiene sustancia. Y peor los de sabana que están nutridos con las bazofias e inmundicias de los barrios de esta ciudad y sus pueblos inmediatos. 

El precio del maíz elevó el de la carne y manteca de cerdo llegando a reducirse su consumo a menos de la mitad. La población empobrecida se abastecía de productos mas baratos y de menor calidad....
cuyos efectos introducen en esta capital, en donde se expenden en las tiendas de pulquería, panaderías, bizcocherías, fondas y demás casas comestibles, faltándole a éstos los principales requisitos del recebo con semilla noble, que es el maíz.....A la manteca le falta el cocimiento y la clarificación , pues la de fuera sólo la derriten y la embotan....y un estómago humano no puede cocer lo que a ésta le faltó y de eso se originan indigestiones y demás que se padecen en esta ciudad....


En espera de tiempos mejores,   el común del trato de tocinería  de la ciudad de México, se había visto  obligado a apoderar  a D. Pedro Blanco con el fin de que adelantase el dinero de las deudas que el gremio tenía contraídas con el fisco y que ascendían, en 1789, a 9.000 escudos. Sacrificaban,  por estas fechas, entorno a 130 animales diariamente,  recebados y bien acondicionados, suficientes para garantizar la demanda  de manteca, jamón y carne .....de todo aquél ciudadano  que estaba en condiciones de  pagar un alimento de calidad.




viernes, 12 de enero de 2018


  1. Hoy, por ser viernes 12 de enero de 2018, me permito publicar un artículo relativo a uno de los pleitos que el Concejo de Omaña mantuvo con el conde de Luna, señor del territorio. 
Es un tema largo, denso, áspero y farragoso que he intentado sintetizar de la mejor manera posible.
Con avidez de resultados  me dediqué, durante algún tiempo,  a leer y transcribir los más de 200 folios de que se compone el legajo original del siglo XVI, y confieso que ha sido una labor enormemente gratificante para mí.
Hoy, como he dicho, quiero compartir con todos vosotros el resultado  por si a alguien le interesa conocer algo más de la Historia de nuestra querida tierra.

PLEITO ENTRE EL CONCEJO DE OMAÑA Y EL CONDE DE LUNA (siglo XVI)


El día 14 de mayo de 1516, estando el conde de Luna, D. Francisco Fernández de Quiñones, en las casas se su propiedad de Palaz de Rey, hizo comparecer ante él  al bachiller Bernaldino de Valencia, alcalde mayor de alguno de los concejos en los que el conde ejercía jurisdicción.

El asunto a tratar era de suma importancia porque, al parecer, en los concejos de Ordás, de Luna de Suso y de Yuso y de Omaña,  había muchas personas sin juicio de Dios Nuestro Señor y de Santa María, su Bendita Madre, que habían renegado y blasfemado y dicho varias palabras dignas de punición de castigo…. Y así mismo habían hecho otros muchos desacatos por los cuáles habían incurrido en muchas penas…….Y otras muchas personas...habían jugado dados. Y otros habían vendido egidos…...Y otros habían ido a mercados  sin el consentimiento expreso del señor.

 Por todo ello, el conde apoderaba a su alcalde mayor y le ordenaba que se desplazase  a los lugares del concejo de Omaña e hiciese las averiguaciones pertinentes para identificar y castigar a los culpables.

Puesto a la labor encomendada, el señor Valencia contactó  con los procuradores del concejo que, a la sazón, eran Juan Rodriguez (vecino de Senra) y García de Baltayn, para ordenarles que comunicaran  a los alcaldes de los veintidós lugares del concejo  que, cada uno de ellos,  nombrase a dos vecinos    que actuaran  como testigos en los interrogatorios que tenía previsto  llevar a cabo en próximas fechas. Los procuradores, con buen criterio, acataron la orden pero  protestaron el mandato oral y exigieron testimonio escrito de este mandamiento.

El primer lugar que recibió la visita del alcalde mayor fué Barrio de la Puente, donde Juan Gutierrez, Pero Martínez, Juan Bardón ….  confesaron haber comprado al común de vecinos algunos pedazos de prados o egidos en diferentes precios (300, 800, 1500…. .maravedís)   según la calidad y extensión de los predios.
En Fasgar Benito Rubio, Fernán Rubio, Gonzalo Rodriguez, …..habían hecho lo propio al adquirir  diferentes porciones de terreno al concejo del lugar.
Lazado, Murias, Rodicol, Villadepan, Santibañez, Vega, Villaverde, Cirujales, Valbueno, Garueña….también habían enajenado parte de sus terrenos  comunales para, entre otras cosas, hacer frente a la carga impositiva a que estaban sometidos.

Pues bien, hechas las averiguaciones al respecto, todos los compradores de terreno público  fueron condenados a restituir al común las propiedades para que se aprovechasen de ellas en comunidad, como antes lo solían y acostumbraban hacer…….; aunque, eso sí,   reservándoles   su derecho a salvo para que lo pudiesen pedir y demandar como viesen que les conviniese….

No gustaba nada a los vecinos del concejo de Omaña  que el conde y sus secuaces administraran justicia en supuestos en los  que, según ellos, no tenían competencia. Y como siempre acaba por caer la gota que colma el vaso de los abusos, decidieron actuar y aprovechar la ocasión para verse las caras  en los tribunales y, de paso, denunciar  otros atropellos a los que estaban siendo sometidos por parte del señor.

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El primer paso consistía en reunirse, como tenían de uso y  costumbre,  junto al puente de Aguasmestas. A estas reuniones o ayuntamientos asistían uno, dos o más vecinos de cada lugar a los que, previamente, se les había encomendado esa labor de representación.

Sin pérdida de tiempo,  el día 27 de julio de 1516, se reunían:  Diego Rubio y Alonso Bardón (vecinos de Fasgar), Pedro el Rubio (de Barrio), Lope González y García del Otero (Marzan), Alonso Coco y Juan de Garueña (Villaverde), García Collado y Pedro de Sabugo (Villar), Fernán Rubio, Lope García y Alvar de Mallo y Gonzalo de Mallo, el viejo (Cirujales), Lope Melcon y Fabian y Alvar Casado y Bartolomé Bardon (Vega), Arias de Rabanal y Fernando Tejedor (Santibañez), Juan Fernández, Juan Pérez y Alvar González (Salce), Alvar González y Juan Pisonero (Cornombre), Gonzalo de la Laguna, Juan Melcon y Pedro (Manzaneda), Juan, hijo de Pedro Alonso y Fernando (Arienza), García Gonzalo Tascon, Alonso López, Domingo y Diego Alonso y Pedro, su hijo (Garueña), Diego García, Pedro Sabugo, Alonso, hijo de García Fernández y Lope Carreño  (Valbueno), Gutierre Alvarez, Fernando de Aller, Pero García y Lope García, su hermano, Julian Manilla, Fernando el Crespo y García, su hermano (Villadepan), Alvar García y García Rodríguez (Sosas), Lope del Rio, Fernán García y Pero López (Sabugo), Juan González y Domingo (Rodicol), Alvar Gutiérrez y Alonso Díez (Villabandin), Juan Blanco, Diego Alvarez y Bartolomé el mozo (Lazado), Juan Rodríguez (Senra), Lope García, Pedro Pellitero y Alonso Miguélez (Murias), y Diego González, Pero Martínez y Lope Alvarez de la Canal (Villanueva). Todos, de común acuerdo apoderaron a Juan Bardon (de Barrio), a Alvar González (de Sabugo), a Nuño González (de Villadepan) y a Fernán Rubio y Alvar González (de Cirujales) para que, en nombre del concejo de Omaña, designaran  procuradores y/o  comparecieran en los tribunales que fuera  preciso a fin de defender los intereses de  vecinos y moradores.
La Escritura Pública de Poder se redactó en Aguasmestas, actuando como escribano de la Reina y del Rey, su hijo, Diego Arias de Rabanal.
Fueron testigos: Pedro de la Calzada (de Posada), Sebastián, criado de Alvar Beltrán, Alonso García (clérigo, vecino de Omañon), Alvar González (de Villabandin), Gonzalo Melcon (de Valbueno) y Bernaldo (de Cirujales). Se registró  solamente la firma del clérigo por no saber ninguno de los demás escribir ni firmar.


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En Valladolid, a 27 de agosto de 1516, los procuradores del concejo acusaban al conde de Luna,  Francisco Fernández de Quiñones, de que ese afán de buscar y castigar a los culpables de los referidos delitos, solo respondía  al odio y enemistad …...que les tenía de que cuando el dicho conde tomara la fortaleza de Laguna de Negrillos,  quería obligarlos a  acudir en su ayuda con armas y caudales, a lo que se negaron alegando que  el de Quiñones estaba en deuda con el vecindario por un empréstito anterior de, al menos, 110.000 maravedíes que les había hecho pagar por fuerza y contra su voluntad,  ya que eran libres y gozaban del privilegio de behetrías de mar a mar por concesión real.

Del mismo modo ….les había impuesto 24.200 marevedís,  diciendo que eran yantares, en cada un año……..Más 4.500 maravedís  para el corregidor, no le habiendo.

Asimismo les ocupaba y mandaba ocupar sus egidos…. Y les llevaba a la guerra obligándolos a correr  ellos mismos con  los gastos.

Y hacía y mandaba hacer otros agravios y extorsiones….

Además cobraba a los vecinos labradores 10.000 maravedíes anualmente.

Y les tenía tomados tres puestos, el uno que se decía “El Campo de la Tejera (Tejeda?)”, “El LLamazal” y “Fies de Moros” con sus derrotas que habían sido y eran concejiles.

Y ponía alcalde mayor o corregidor y jueces, no teniendo jurisdicción alguna….pues siempre había sido potestad del concejo poner dos jueces y un merino.

Además de exponer los abusos,   pidieron  amparo al tribunal de Chancillería  porque temían y recelaban del dicho conde y de sus parientes y criados y allegados que, a causa de dicho pleito, les haría y mandaría hacer algunos males y daños.
 Y presentaron una Escritura de Privilegio ….. para que se les pronunciara por libres…

                                   
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El Privilegio estaba recogido en una carta escrita en pergamino de cuero y sellada con un sello de plomo colgado..El original fue expedido en tiempo de Alfonso XI y ratificado por Juan I y Enrique III. Y decía tal que así:

…..Yo, Don Alfonso, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaen, de los Algarves, de Algeciras y Señor de Molina, a cualquiera o cualesquiera que hayan de recaudar y de coger en renta o en fialdad  o en otra manera cualquiera, ahora y de aquí adelante, los fueros y derechos de Omaña y de Paredes y de Los Travesales y de La Lomba de Campestredo, salud y gracia.
Sabed que del concejo de los dichos lugares, vasallos de Don Enrique nuestro hijo, se nos enviaron querellas.  Dicen que siempre hubieron de fuero el derecho de pagarnos, o al que la dicha tierra tiene por nos, diez maravedís y medio cada un hombre, de fuero, en cada un año, y no más por martiniegas y por fueros y derechos y renticias.
Y ahora dicenme que Pérez Ponce, nuestro vasallo que tiene la dicha tierra por nos, él o aquellos que la dicha tierra tienen por nos y los derechos, fueros y derechos, que les demandan mayores cuantías de los dichos 10 maravedís y medio. Por esta razón, que reciben en ello gran agravio y gran desafuero y que perdían y menos habrían mucho de lo suyo si este agravio les hiciesen. Y enviáronnos pedir merced que mandaremos sobre ello lo que tuviéremos por bien.  Y fuese la merced porque os  mandamos que, vista esta nuestra carta o el traslado de ella signado de notario público, que no demandeis ahora ni de aquí adelante al dicho concejo ni a los vecinos y moradores en los dichos lugares del dicho concejo, vasallos del dicho Don Enrique, nuestro hijo, más ni mayor cuantía de los dichos 10 maravedís y medio que siempre tuvieron por fuero y por derecho,  y pagaron siempre en tiempo de los Reyes de donde nos(otros)  venimos, y en el nuestro hasta ahora. Y nos(otros)  tenémoslo por bien en esta razón. Y mandamos que ninguno no sea osado de se la quebrantar………….so pena de 600 maravedís de la moneda nueva a cada uno………...Y mandamos a Fernán Rodriguez de Villalobos, nuestro Adelantado Mayor en tierra de León y de Asturias y al Merino o Merinos …….y a Juan Fernández de Pison, mayordomo del nuestro hijo Don Enrique por Alfonso Fernández Coronel  tenedor, por el dicho Don Enrique, del dicho concejo que…...no consientan a vos, el dicho Don Rodrigo,…..ni a alguno o a algunos….que hubieren de haber y recaudar los dichos fueros…….ni los prendais, ni oseis prendar, ni tomar ninguna cosa de lo suyo…...so la dicha pena.
 (...  En León a 21 días del mes de marzo, era de 1380 años  (año 1342)  ). Yo, Juan Gutiérrez, la hice escribir por mandado del Rey.

A los dichos concejos de los dichos lugares  de Omaña y de Paredes y a los vecinos y moradores..,  otorgámosles el dicho Privilegio y mandamos que les valga y sea guardado…..según que en él se contiene y según que les fue guardado en tiempo del Rey Don Alfonso, nuestro  abuelo  y del Rey Don Enrique, nuestro padre (que Dios perdone) y de los otros Reyes donde nos venimos y descendemos…..
(Extracto Confirmación del Privilegio por Juan I). Dada en las Cortes que nos mandamos hacer en la muy noble ciudad de Burgos, cabeza de Castilla y nuestra cámara, a 15 días de agosto era de 1417 años (año 1379). Yo, Diego Fernández la hice escribir por mandado del Rey.

De nuevo, a petición del concejo de Omaña,  confirmaba el Privilegio el Rey Enrique III.
En las Cortes de Madrid a 25 días de abril del año del nacimiento de Nuestro Señor de 1391.  Yo, Gonzalo López la hice escribir por mandado de nuestro señor el Rey.


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Las desavenencias entre las partes se venían arrastrando desde, al menos, la toma de posesión del condado de Luna por Francisco Fernández de Quiñones. Éste, el 20 de  febrero de 1509 solicitaba al Presidente y Oidores de la Audiencia de la Reina, nuestra señora (en Valladolid),  que le fuera asignado un curador   habida cuenta de que declaraba ser menor de 25 años y mayor de 14 y huérfano de padre….Fortún Pérez actuaría como tal y nombraría, en enero de 1512,  como procurador del joven conde a Juan de Lezcano  para que,  entre otras cosas, lo defendiera en  el pleito que mantenía con el concejo.

Como respuesta a las acusaciones de los vecinos contra Francisco F. de Quiñones, su defensor alegaba que las Escrituras de Privilegio que habían presentado como prueba…..no hacían fe, ni prueba, ni eran públicas, ni auténticas, ni signadas de escribanos públicos………...ni tenían la solemnidad que, según Derecho y Leyes, se requería….Que la Escritura de pergamino que tenía un sello de plomo…..era falsa y el sello era postizo nuevo.

López de Arrieta era el procurador designado por el concejo que, logicamente, trataba de demostrar la autenticidad del documento.

Tras muchas idas y venidas, acusaciones, alegaciones, probanzas, requerimientos y notificaciones, se pronunciaba sentencia de Vista en Chancillería  (Valladolid)  el 25 de septiembre de 1526 que, resumida, venía a decir tal que así:

Absolvemos al conde de Luna de la demanda presentada contra él…...sobre razón de señorío jurisdiccional de dicho concejo….. Imponiéndoles perpetuo silencio para que acerca de lo susodicho no demanden más….
Pronunciamos y declaramos que el dicho concejo de Omaña es señorío jurisdiccional que pertenece al conde de Luna.

Condenamos….. al conde…..a que del día que fuese requerido con la Carta Ejecutoria de esta nuestra sentencia hasta nueve días primeros siguientes……, pague al dicho concejo de Omaña 90.000 maravedís que llevó en empréstitos…..

Mandamos... que de aquí adelante ni en ningún tiempo, no les pida ni demande por razón de los yantares más de 1.200 maravedís cada un año. Ni el dicho concejo y vecinos sean obligados a pagar al dicho conde los 24.000 maravedís….

Mandamos…. que ahora ni de aquí adelante no les pida ni lleve más de diez maravedís y medio, cada un año, a cada vecino labrador del concejo y no sean obligados a dar ni pagar más de esa cantidad…..

Condenamos ...al  conde…. a que del día que fuere requerido…...hasta nueve días primeros siguientes, dé y entregue y restituya al dicho concejo y vecinos de Omaña los dichos tres puertos…..Y pronunciamos pertenecer al dicho concejo los dichos tres puertos….

Condenamos ...al conde…. a que de aquí adelante...no pida….los dichos 4.500 maravedís de salario de corregidor…..ni sean obligados a pagar….

Condenamos...al conde….a que no pida…. a los vecinos…...ninguna otra contribución….

Mandamos….al conde...que cumpla lo contenido en esta nuestra sentencia…...so pena de 100.000 maravedís por cada vez que lo contrario hiciere…

Y no hacemos condena de costas.

Y por esta nuestra sentencia definitiva así lo mandamos……
(Doctor del Corral, Licenciado de la Corte, Licenciado Sarmiento, Licenciado Contreras. …..Estando presentes Juan López de Arrieta y Juan Lezcano (procuradores de las partes).


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Entretanto se producía el fallecimiento del conde D Francisco Fernández de Quiñones dejando seis hijos, todos menores: Claudio, Juan, Gaspar, Lupercio, Vitorio y Juana.
Así las cosas, se hizo necesario nombrar curadores para todos ellos. En presencia de Suero Alonso de Solís, corregidor  de la ciudad de León,  se otorgó la curadoría de Claudio (heredero del condado) al bachiller Ramírez (teniente de corregidor de León) y la de sus hermanos a Juan de Pravia, aceptando ser  fiador de éste último el Dr. Juan de Navarrete.( Signó el escribano Francisco Díez, el día   4 de junio de 1529 siendo testigos Pedro de Montánchez, Juan de Quirós y D. Juan de Mendoza, todos vecinos de León).

Por diferentes motivos, ambas partes litigantes solicitaron la anulación de la sentencia. Entre las numerosas alegaciones al respecto, detallo las siguientes:

...Porque, por privilegios, los lugares del concejo, eran “behetrías de mar a mar”.....Y porque si los antecesores de dicho conde se habían entrado en la dicha tierra, averiguado estaba que lo hicieron por  fuerza. Y sobre ello había habido grandes escándalos y alborotos y ayuntamientos de gentes y muertes de hombres…..(J.López de Arrieta).

….Porque los dichos puertos (Campo de la Tejera, Llamazal y Feis de Moros)  sobre que era el dicho pleito, estaban sitos y asentados fuera de los límites y mojones de los términos  del dicho concejo de Omaña y así parecía a vista de ojos…..El dicho concejo….no tenía fundada su intención….Y, segun Lezcano, procurador del heredero Claudio de Quiñones,  la propiedad de esos términos le pertenecía al conde desde tiempo inmemorial…

A pesar de las alegaciones, la sentencia  de Revista confirmaba  la anterior de Vista en los mismos términos en que había sido redactada. La firmaban, esta vez,   Dr. Escudero, Licenciado Figueroa, Dr. Santos? y Licenciado de Arteaga. En Valladolid a 21 de octubre de 1530.


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¿Qué pasó entonces?. Pues que el conde no aceptaba la sentencia e intentó, a través de su procurador Juan de Lezcano,  una segunda suplicación, ofreciendo pagar  la pena franca de las 1.500 doblas de cabeza, que era la fianza exigida en estos casos. Pero no debían estar las cosas muy claras en cuestiones de Derecho porque, al menos en un primer intento, le fue denegada la posibilidad de presentar la referida segunda suplicación. Al parecer, no estaba permitida esta opción, que  se debía dirimir en el Consejo Real,  cuando las dos sentencias anteriores eran coincidentes.

Por otra parte, el vecindario de Fasgar, uno de los principales lugares del concejo de Omaña,  por su cuenta litigaba  con el conde  buscando  una sentencia firme para que nunca más hubiera lugar a dudas en cuanto al tema  del Campo de la Tejera (o Tejeda).  Tengo que decir que este término es lo que hoy conocemos como Campo de Santiago.  Y tengo que decir también que me sorprendió mucho la novedad  del nombre. Supongo que haría referencia a los tejos que, hace 500 años, a buen seguro, abundaban en aquel paraje. 
Este asunto de Campo era para los vecinos de  Fasgar de suma importancia, de ahí la cantidad de recursos del común que  destinaron a su resolución en vista de que, a pesar de que contaban con  dos sentencias favorables, el poder y la obstinación del conde de Luna, les causaba problemas un año sí y otro también.

En estas circunstancias, siendo merino del Castillo de Beñal  Baltasar de Rabanal, los adeptos a la causa del conde organizaron un simulacro de avenencia entre ...ambas las dichas partes por bien de paz,  que resultó ser un fraude en toda regla cuyo contenido voy a tratar de sintetizar:

Reunidos algunos vecinos del concejo, paniaguados del conde,  en la la vega de la fortaleza y castillo  de Beñal en 21 de noviembre de 1532,  con el merino y otras autoridades  acordaron erigirse en portavoces de todo el   concejo de Omaña y nombrar juez arbitrador y amigable componedor  a D. Ares de Omaña, el Rubio, vecino de Castropol, quien, como socio del conde en algunos negocios, pretendía  arrimar el ascua a su sardina.

El acuerdo se alcanzó de inmediato. No hay nada mejor que ser juez y parte para que esto ocurra. Las propuestas de D.Ares, que resumo  a continuación,  fueron aplaudidas por los presentes y nadie tuvo nada que objetar al respecto.

-Que los vecinos y moradores del concejo de Omaña sean leales vasallos al dicho señor….Y el dicho señor conde los trate con amor.

-Que no le sean pedidas a los vecinos las penas atrasadas ni asimismo de egidos y cosas concejiles que esten enajenadas…..entiéndase ésto hasta el día de hoy de esta sentencia...

-Que de aquí en adelante los vecinos ….sean libres de los yantares que hasta ahora siempre han pagado.

-Que, asimismo, del “fuero de los labradores” paguen al dicho señor conde  2.500 marevedís (en este presente año)......De manera que han de pagar de aquí adelante….. en cada un año 7.000 marevedís. Y que se entienda que no se han de descontar de ellos más de los dichos 2.500...Y si se hallare que los fueros son más,  que el concejo forero lo ha de pagar, la tal demasía, y se paguen estos fueros.

-Los tres  puertos se le adjudican  al conde quien podrá arrendarlos libremente. Y los pastores, en el caso concreto de Fasgar, no podrán dejar que los ganados bajen a la vega segadiza de Campo de Fasgar hasta que no se haya recogido la hierba, lo que  debe hacerse antes del día 25 de julio, fiesta de Santiago.

-La elección de jueces se deja en manos del concejo, que deberá nombrar a cuatro personas del estado de hijosdalgo y otras tantas del estado de los labradores, siempre que sean del agrado del conde, quien, a su vez, nombrará alcalde mayor. El salario de este último será costeado por los vecinos del concejo.

-Que el alcalde mayor visite los lugares del concejo al menos una vez al año y les oiga en justicia.

-Respecto a las deudas que el finado Francisco de Quiñones había contraído con los vecinos a través de  empréstitos, el mediador propone acordar, entre las partes, fechas y plazos para la devolución.  Entre otros motivos, para descargo del ánima del conde que en gloria haya. También apunta la posibilidad de que los acreedores accedan a dejar  el dinero a cuenta de las alcábalas  (tributo que percibía el conde)  por cierto tiempo.



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Contra los términos del referido acuerdo, que pretendía elevarse a rango de sentencia,  salió un letrado  del concejo al considerarlo ilícito. En realidad lo era. Y era también una traición por parte de algunos vecinos a los intereses del  común. Tales vecinos habían sido…..persuadidos y traídos por parte del dicho  conde y de sus criados para que diesen….. Poder, en nombre del concejo de Omaña,  junto al puente de Aguasmestas el día 2 de abril de 1532, a Ruy Díez Ramírez,  uno de los secuaces del conde.

 
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La complejidad del caso y la negativa de los vecinos a aceptar los atropellos a los que  estaban sometidos por parte  de unos y otros mandamases del condado, supuso que los trámites judiciales se dilataran  en el tiempo, al menos, hasta  que  el 23 de febrero de 1557 se hacía pública la sentencia definitiva a favor de los intereses del concejo, quedando pendiente de resolución en el Consejo Real el tema  de los tres  puertos de montaña a los que me he referido. Es probable que en ese momento ya no interviniera el concejo en su conjunto  y  que cada lugar afectado tratara  de resolver de forma individual.

Sabemos que un año antes, el 6 de abril de 1556, los vecinos de Fasgar, todos juntos a una voz, de un acuerdo y consejo…..apoderaban a Gonzalo García, vecino de Fasgar y a Pero Alonso de Ribadeo (del Consejo Real)....sobre razón del pleito del Campo de la Tejera…...ya que  ...se diera sentencia a nuestro favor y por el dicho conde fue apelada…..Siendo testigos Juan García, hijo de Alonso García de la Cuesta,  y Alonso García, hijo de Diego del Trigo, y Alonso García, hijo de Gonzalo García, y Pero González, hijo de mí el  presente escribano….(vecinos de Fasgar). Firmado por Juan González, de Fasgar, escribano de SS MM.

                                                                                                        Raquel Álvarez Álvarez.









 












sábado, 6 de enero de 2018

Relatar una historia de amor de mediados del siglo XVII me parece una buena manera de poner los pies en el nuevo año que, a buen seguro, nos traerá sorpresas.

Una joven llamada Manuela Flores, con todas las gracias naturales de cara y talle, entendimiento, cantar y labores que se pueden hallar en una mujer de diez años, entraba al servicio de Dña Antonia de Melo y Vasconcellos, viuda del secretario Diego Suarez y madre de cinco hijos varones. El empleo al que iba destinada era doncella de labor. 

Los cinco hijos habidos en el matrimonio se criaban y entraban en su cuarto entre las criadas con tanta llaneza,  peinándolos y aliñándolos ellas como si también fueran mujeres, de que resultó que casi todos pusieran los ojos en la doncella Manuela, en particular uno de los menores que se llamaba Juan Suarez que hizo tantas demostraciones y exterioridades de su amor que llegó a noticia de su madre, quien ya había contraído segundas nupcias con D. Juan Manso de Zúñiga, conde de Hervías. 

Dña Antonia montó en cólera por aquella relación y su nuevo marido le aconsejó sacar de la corte a la doncella;  pero como no estaba dispuesta a renunciar a las maravillosas labores que le bordaba, optó por enviar a su hijo a vivir con su abuela. Desde allí, yendo y viniendo, de día y de noche.....bajo palabra de casamiento la consiguió, de lo que se dio  por desentendida la condesa hasta el día en que llego a sus manos un papel en que vio que tenían dispuesto el desposarse aquel mismo día.

De inmediato encerró a su hijo en un aposento y envió a Manuela al convento de Santa Catalina de Sena, advirtiendo al vicario del mismo  de que buscase una causa que invalidara el matrimonio en caso de que se les ocurriera celebrarlo en secreto. No era difícil, el clérigo resolvió enseguida  alegando que la moza había conocido varón antes que a Juan Suárez, a quien, por cierto, su madre decidió enviar  a servir al Rey en tierras de Badajoz.

La joven se quedó en Santa Catalina, pero había que pagar el piso y los alimentos, a lo que se negó la señora condesa. Así las cosas, sobrevivió unos meses empeñando sus escasas pertenencias. 
 En secreto, seguía teniendo relación epistolar con su amado que la conminaba a viajar a Badajoz para casarse. O, incluso,  a Cáceres a casa de su pariente D. Francisco de Barrientos y Salcedo, conocedor y cómplice del proyecto.

Pero el avispado vicario requisó alguna carta,  tuvo conocimiento de los planes y  envió a la joven a servir a casa de Dña Salvadora Benegas, donde trabajaba  bajo la estrecha vigilancia de su ama hasta que su salud se resintió y sus fuerzas flaquearon viéndose, entonces,  obligada a regresar al convento con la esperanza de que su manutención corriera a cargo de la condesa. Al fin y al cabo, había servido por espacio de ocho años  como doncella de labores en su casa sin percibir salario alguno. Pero la esperanza se quedó en eso solamente, en esperanza que no llegó a realidad.

Entretanto el joven soldado enfermó gravemente en Badajoz llegando, incluso, a temer por su vida. Enterado de las estrecheces que pasaba Manuela, buscó la mediación de la influyente  Dña Ana María Téllez Girón para  rogar a su madre  que ayudara a la joven a cuenta de su legítima herencia.   Sin embargo,  la condesa se opuso en rotundo y le exigió que renunciara a tal pretensión o lo enviaba a servir en  los ejércitos de Italia.

 Dada la minoría de edad del muchacho, Dña Antonia  seguía siendo su tutora y curadora ..y como no se atreve a oponerse a su madre por la terribilidad de su condición, anda huido de su casa buscando una vía legal que le permitiera  donar su patrimonio a la joven Manuela que, a estas alturas de los acontecimientos, había tomado la decisión irrevocable de  profesar y convertirse en una monja más del convento.

El relato de esta historia  termina con la súplica, por parte de Juan Suárez, al Alcalde Mayor para  que éste le castigue a reparar  con dinero el daño causado a Manuela.  Presentaba  como prueba  autoinculpatoria  aquellos papeles en los que le daba palabra de casamiento.....que nunca había  llegado a celebrarse.

Esto es amor.


 

sábado, 30 de diciembre de 2017

Después de oir misa en Nuestra Señora de Atocha, el 26 de diciembre de 1629, Maria Ana de Austria, hija de Felipe III,  emprendía el largo viaje que la llevaría a convertirse en Reina de Hungría y Bohemia tras sus esponsales con Fernando III, heredero de aquellos reinos.

Las negociaciones para casarla con el Príncipe de Gales no habían llegado a buen puerto y se hizo necesario  buscar alianzas por otras vías. 

La comitiva de acompañamiento estaba formada por más de un centenar de criados, pajes, mozos, ayudas, camareros y  lacayos que cargaban con la ingente cantidad de objetos de plata, menaje de hogar, porcelanas,  cristal  o vestimenta que componía el ajuar de Maria Ana de Austria. No faltaban tampoco los afeites que diariamente necesitaba para su aseo personal y para el cuidado de su belleza, como frasqueras de vidrio con agua clara que duraron casi toda la jornada o dos cajones grandes con cosas de botica.

El 7 de enero llegaban todos a Zaragoza. El 21 del mismo mes se incorporaba el Duque de Alba como jefe de la expedición para emprender viaje de nuevo,  el día 28,  rumbo a Barcelona desde donde iniciarían un periplo en barco que les llevaría a distintos lugares de Italia.

Durante su estancia en Zaragoza los agasajos eran continuos: comedias, justas, torneos; ...la noche del 9 hubo en la ribera del Ebro toros encuetados y en el mismo río dos barcas de fuego artificial.

Refiere Juan de Palafox y Mendoza, cronista  y capellán de la futura Reina, que el viaje se alargó por espacio de 23 meses?. Los gastos de salarios y manutención del personal  eran cuantiosos, por lo tanto no es de extrañar que  se agradecieran especialmente los regalos comestibles que recibía la Infanta,  como aquél que le hiciera el Papa Urbano VIII que paso a detallar porque, sinceramente,  me ha sorprendido tal cuantía.
Cien carneros de Puglia, 50 terneras, 50 terneras de campaña, 200 pares de capones grandes o gruesos, 200 pares de capones ordinarios, 300 pares de palominos, 300 pares de pavos de India, 300 pares de pollos ordinarios, 300 pares de palomillas, 50 conejos vivos, 30 faisanes vivos, 20 pavos reales con sus colas, 200 presuttos que son unos salchichones hechos del magro del tocino, 200 perniles de Bologna, otros 300 perniles romanos, 25 quesos de Parma, 25 piezas de queso de Ribera, 200 quesos marzolinos de Florencia, 300 quesos de vaca grandes, 3.000 huevos frescos, 50 libras de manteca fresca, 10 pipas de vino de Orvieto, 2.000 frascos de vino de diversas suertes, 20 botas o pipas de malvasía de Candia, un arca de tazas grandes de vidrio de Venecia, 300 cargas de nieve, 100 melones dentro de nieve, una barca cargada de fruta de diversas suertes, pan , bizcocho, pastas hechas aposta para la Reina, 2.000 libras de confitura blanca, 50 libras de confitura blanca de Génova....Todo esto fue presentado en barcas pintadas con las armas de Su Santidad.

Por lo demás, transcurrido el viaje y las primeras jornadas de estancia en la nueva corte, el comportamiento de la futura Reina que, dicho sea de paso, no hablaba una sola palabra en alemán,  era del agrado de su familia política que solo le reprochaba que no le gustara madrugar.


sábado, 23 de diciembre de 2017

Siendo miércoles, primer día de abril de 1621, Felipe III pasaba de ésta a mejor vida al haberse agravado su estado  de forma inesperada a causa de  unas tercianas que acabaron mudando en tabardillo maliciosísimo.

Estuvo dos días y tres noches antes de morir, a ratos frenético...y murió dando muestras de grande arrepentimiento de sus pecados y de no haber remediado algunas cosas que el mundo ha deseado....

En su lecho de muerte estaba el Rey acompañado, quizá en demasía y como era de rigor, por prebostes, religiosos, cortesanos  y otros aduladores.  El padre Florencia  de la Compañía de Jesús,  su predicador,  se convertía en el paño de lágrimas del apesadumbrado Monarca que,  algunos ratos que volvía en sí, consciente de que su tiempo rozaba el final, decía: Ah Padre, si yo os hubiera creído no estaría ahora con tantos escrúpulos y peligro de salvarme. Estos que están a mis pies (donde estaba el Duque de Uceda) me han echado a perder.

Los reproches  a su confesor eran,  realmente, muy significativos: ¿Es posible que siendo religioso  hayáis hecho tanto esfuerzo conmigo para que tuviera en mi servicio criados que han puesto en duda mi salvación?.....Y otras cosas de mucho sentimiento.

Temeroso del castigo divino declaró....que las donaciones que había hecho al Duque de Lerma de unos lugares de behetrías en Castilla la Vieja, que  importan más de 60.000 ducados de renta, no habían procedido de su voluntad, manifestando su deseo de que fuera el Príncipe quien  ordenara  lo necesario para que tales propiedades volvieran a la Corona.

Muerto el Rey, parece ser que descuidáronse de embalsamar el cuerpo y al cabo de  las 24 horas no se pudo hacer por estar tan corrompido y hediondo que, habiéndole puesto en un ataúd de plomo tapado con plomo derretido, lo hubieron de poner en otro de plomo sobre aquél y otro de madera  y con todo, no se podía resistir el mal olor.

Lleváronle a enterrar el viernes 3 de abril al anochecer.....y salió el cuerpo acompañado por 44 frailes de diferentes ordenes a caballo, y 12 capellanes, y 40 o 50 criados y pajes...y la guardia de los arqueros, sin una hacha encendida  y con tropel  y sin orden alguno....

A los pocos días del sepelio de su padre, el nuevo Rey celebraba su 16 cumpleaños y los cinco meses del preñado de su primera esposa Isabel de Borbón. 


viernes, 15 de diciembre de 2017

Al hilo del artículo anterior parece claro que cuando se produjo la detención del Duque de Osuna, Felipe III acababa de fallecer y las decisiones las tomaban los privados de Felipe IV puesto que él era  un adolescente de solo 16 años. 

Por eso mismo, su padre Felipe III (o sus asesores) sintiendo cerca su final,  pretendió nombrar por curadores del muchacho al Conde de Benavente y al Padre Filiberto (?). Sin embargo, el propio heredero, dirigiéndose a su ayo D. Baltasar de Zúñiga y al Conde  de Benavente, les pidió que dijeren a su padre que su cuñado, el Rey de Francia (Luis XIII, casado con su hermana Ana), de aquella edad,  había gobernado herejes y católicos y que bien se podría fiar de él ...que gobernaría católicos vasallos...con la gracia de Dios..., razón que convenció al moribundo monarca. 

Se pidió, entonces, al Duque de Uceda que entregase los papeles de...."en qué consiste reinar" ...a D. Baltasar de Zúñiga, donde, al parecer, estaban recogidas las actuaciones de Felipe III a lo largo de sus 22 años de reinado. Tales papeles estaban custodiados en una arquilla y su finalidad era aleccionar e instruir al heredero en la difícil tarea que estaba a punto de  acometer.

El primero en besarle las manos al joven monarca fue su hermano, el Infante D. Carlos,..al cual llevaba de la mano el Conde de Benavente y le dio,  muy lloroso, la nueva:....Hermano mío, padre ha ya muerto....
 Y luego se arrodilló y dijo: deme Vuestra Majestad la mano y perdóneme si, como muchacho, le he ofendido en algo. Recibióle con mucho sentimiento y le dio los brazos y la mano todo junto; y le hizo traer una silla y sentarse, diciéndole que estuviese atento a lo que hacía, que podía venir a suceder no dándole Dios hijos; y que, aunque la Corona era suya, le había de ayudar a llevar la carga y hacer cuenta  que la mitad era suya....y muchas palabras muy sentidas y muy tiernas....

Los siguientes en el turno para besar la mano del Rey eran el Condestable y el Almirante de Castilla, y les tuvo un grande rato, más de lo ordinario, descubiertos, mirándoles con notable severidad y luego les hizo señal con las manos que se cubriesen.

Dice el autor del manuscrito, miembro de la nobleza, que el nuevo Rey retrata vivamente al sabio Felipe II ..., ha mostrado tanta gravedad y entereza en las acciones como si hubiera 10 años que reinara...,es amigo de viejos sabios...y mira con buenos ojos a las damas. 
Ha dicho a los de su cámara y a todos que el que recibiera presente alguno, se tenga por despedido y que el que pretendiere privar, se vaya a su casa.....
Inclínase al Conde de Olivares...que le ha servido y sirve como un esclavo; es éste caballero muy cuerdo y bien intencionado....

A los cinco días de empezar a reinar ya había despedido a algunos miembros del Consejo Supremo de Castilla, repuesto  en sus cargos a  destacados miembros de la nobleza a los que su padre había destituído...y va continuando en la reformación del Gobierno y se tiene haya sido enviado del cielo porque, hasta ahora, todo lo del tiempo del padre le parece mal...Esperamos grandes novedades, la de la prisión del Duque de Osuna...ha consolado al mundo....

Los sujetos que estriban en virtud y letras, que estaban arrinconados, se animan con esperanzas de que los tiempos han mejorado.....Hay cada día novedades. Que Dios lo mejore todo y se apiade de las cosas,  que estaban muy descaecidas. (día 5 de abril de 1621).



viernes, 8 de diciembre de 2017

Catalina Enríquez de Ribera, mujer decidida y de carácter firme, escribía a Felipe III en 1621  una carta atrevida, sin  pizca de humildad, casi desafiante.  El fin, en este caso, justificaba los medios.

Catalina era Duquesa consorte de Osuna, su marido  Pedro Téllez-Girón y Velasco, tenía tras de sí  una amplia y exitosa trayectoria militar dedicada al servicio de la Corona  que, como es de suponer, había tenido sus recompensas.

Estaba Pedro Téllez  en Nápoles desempeñando el cargo de Virrey, desde 1618,  cuando  se produjo un serio problema diplomático entre la Corona de España y la República de Venecia, cuyas causas no vienen a cuento en este artículo. Hubo revueltas y algunos muertos y el otrora poderoso Duque de Osuna, considerado culpable de instigar el conflicto, fue llamado por Felipe III para que regresara a Madrid y le explicara personalmente lo ocurrido. Pero eso no fue posible  porque el Rey fallecía el 31 de marzo de ese año de forma inesperada.  En los primeros días de abril de 1621,  por orden de Felipe IV, Téllez era hecho prisionero por cien alabarderos y por modo riguroso;....y  fue habiéndose sentado a comer, sin darle lugar a comer ni a nada...Era  Miércoles Santo.

 El nuevo Rey nunca cumplió el  compromiso de su padre de recibir a Pedro Téllez y escucharle, hecho que enfureció sobremanera a su esposa Catalina que no disimulaba  su enojo en esa carta dirigida a S.M., fechada en 1621, de la que paso a transcribir algunos fragmentos.

No quiero, por ahora, suplicar mercedes y gracias que, como son la moneda en que pagan los Reyes tales servicios, estoy cierta que tenemos segura esta partida...

Los enemigos de mi marido son los de la Corona de V.M..  Para su grandeza, pequeños gozques, para el Duque valiente, perros  que no contentos con ladrar contra su reputación, han podido dar con él en una cárcel...

El Duque de Osuna que rompió al Turco....., que venció y acorraló al Moro, que afrentó al Veneciano, que ayudó a castigar al Piamontés......, que pasó la caballería de V.M. ...por los estados del Papa.....,que ayudó al Emperador a recobrar los reinos de Hungría y Bohemia..., que asistió a los estados de Flandes con gente y dineros..., que restauró la quiebra de la navegación de Filipinas...es el preso ...con nombradía de delincuente que ofendía a V.M.

Si él ha delinquido en la lealtad que debe al servicio de su Real Corona..., coraje tengo yo y sangre para con mis manos, si me fuese lícito, quitarle la vida...No habiendo en esto falta, como es imposible que la pueda hallar toda la malicia humana, no hay en el mundo delito que merezca esta prisión. Si debe el Duque, pague el Duque, que hacienda tiene él y dote yo para que V.M. quede satisfecho...

V.M. tiene a sus pies una mujer cuyos antepasados han acrecentado con su sangre mucho de su Corona; y algunos de ellos dádole más hacienda y más vasallos que heredaron de sus padres los de V.M. ( clara referencia a Hernán Cortés, conquistador de Nueva España, abuelo de la que escribe).

...como tan fiel vasalla de V.M. siento  le quieran hacer perder el ministro mas importante para grandes cosas que tiene Rey en el mundo....Las naciones entre quien el Duque se ha puesto en tan aventajado lugar sirviendo a V.M., están a la mira esperando el fin de esta prisión...

...Y porque creo que el  dolor de mi corazón me habrá hecho atropellar algunas de estas razones, suplico a V.M. las vuelva a ver en este papel...

De nada sirvió la misiva, hay que decir que Pedro Téllez nunca tuvo la oportunidad de explicarse y fallecía en prisión pocos años más tarde, el 25 de septiembre de 1624 a las diez de la mañana.