sábado, 22 de abril de 2017

La Compañía de Jesús, tan alabada como denostada según el momento político, jugó un destacado papel en los territorios conquistados de Hispanoamérica. Sus métodos de evangelización daban mejores resultados que los de otras ordenes religiosas al abogar por  mantener buena parte de las costumbres de los indios para, de esa manera,  ganarse  su confianza y poco a poco ir introduciendo los dogmas de  la religión católica. 

En el territorio que comprende  lo que hoy es  Paraguay, Uruguay, sur de Brasil y una porción del norte  de Argentina, llegaron a establecer una especie de "república o estado" donde ejercían el control absoluto de la vida de los indios. El régimen económico que impusieron era un auténtico  "comunismo" donde lo esencial era lo común y apenas quedaba  espacio para  la iniciativa privada.

Los horarios de trabajo comunal eran rígidos con el fin de  evitar el absentismo.  La propia prédica jesuítica presumía de que los ingresos que generaba el trabajo en comunidad se destinaban exclusivamente  a financiar servicios públicos. Sin embargo, esa máxima no siempre se debió llevar a la práctica,  a juzgar por el ingente patrimonio que  la Compañía consiguió amasar, no sólo en América sino también en Europa.

Seguramente ese fue  el motivo real  por el cuál las otrora loas a su labor tornaron en agudas críticas y pésima reputación  que acabó desembocando en la supresión de la Compañía de Jesús, por parte de Clemente XIV,  allá por el año 1773.

El 9 de julio de 1754 era noticia .... la firme resolución en que están los Tapes de Paraguay de mantenerse en el estado de  independencia....Reina en ellos la ignorancia y la tranquilidad, las costumbres diferentes de los europeos fortifican la aversión natural a nuestras leyes.  En una palabra, no quieren someterse a los españoles ni a los portugueses. Y no es posible  reducirlos por la fuerza, que tienen 30.000 hombres de Infantería armados de fusiles y de sables. La Caballería forma un cuerpo muy numeroso....Sus armas son la carabina, la lanza, el arco y las flechas.
Todas estas tropas son comandadas y disciplinadas por jesuítas que han servido en....los ejércitos de España, en Italia.....El Padre Trovaò es comandante en jefe de la Caballería.
Se hace la cuenta que estos Reverendos Padres sacan todos los años del Paraguay, de solo la yerba y contrabandos, seis millones sin pagar derechos algunos...

 En los primeros años del siglo XVIII, los gastos de la guerra de Sucesión añadidos a los ordinarios de la Monarquía, estaban asfixiando las arcas reales hasta tal punto que se pensó en establecer un nuevo tributo sobre la propiedad de los inmuebles, algo parecido al I.B.I. actual. En el recuento practicado resultó que Madrid contaba con cerca de 28.000 casas, de las cuales eran  17.588  de eclesiásticos, las 5216 eran de los Padres de la Compañía de Jesús, de suerte que no quedaban más que las 5417 de particulares. Ante esa realidad....  se suspendieron las intenciones de la gabela.


lunes, 17 de abril de 2017

En una ocasión anterior hice referencia a la vida licenciosa en que se ejercitaba el Infante D. Luis, hermano menor de Carlos III. Tras abandonar la carrera eclesiástica, para la que nunca tuvo vocación,  y heredar de su madre un capital considerable,  se entregó a los placeres mundanos de tal forma que el Rey  se vio obligado a intervenir en aras de detener los escándalos que protagonizaba el susodicho  y de  limpiar la imagen familiar.

Nada mejor, para ello,  que casar al Infante.  Aunque  había un problema. Si contraía matrimonio con una mujer de su clase y había  descendientes,  podía ocurrir  que  éstos adquirieran  más derechos dinásticos que  los propios hijos del Monarca,  quienes  arrastraban la lacra de no haber nacido en España.
Por otra parte, no hacía mucho tiempo que el Rey había publicado  una Pragmática prohibiendo los matrimonios desiguales. 

Al final, se optó por una solución intermedia que pasaba por  proporcionar al Infante una esposa perteneciente a una familia distinguida pero no emparentada con la realeza. Tramitado  el paripé  de solicitar la pertinente licencia real, en 1776  D. Luis contraía matrimonio morganático  con Dña Teresa de Vallabriga.

Sin reparar en gastos, la novia fue agasajada por su prometido con un clavel de brillantes tasado en medio millón ( de reales); el aderezo grande de la Reina Madre, tasado en dos millones;  doce palomitas con sus doce palomitos de brillantes, tasados en medio millón y el aderezo de boda compuesto de pendientes (su valor un millón) y la cruz y demás piezas (dos millones).
El Sr. Infante, además, ha librado a la novia dos millones (de reales) para que regale a su padre  lo que sea de su gusto.

Por si fuera poco, el escribano de gobierno del Consejo, fedatario de las capitulaciones matrimoniales de la pareja, recibió una sortija de diamantes de 18.000 reales y una caja de oro de 6 onzas. Al escribiente del documento se le obsequió con un reloj de oro. Al cura que tomó el dicho, una sortija de diamantes (18.000 r.) y una caja de oro guarnecida, su valor 30.000 r.
El  oficial que envió el padre de la novia para asistir al  evento de la redacción de las capitulaciones, recibió  un caballo de Su Alteza que vale 9.000 reales y un reloj de oro.

Mientras tanto, ese mismo año de 1776, en los mercados de León, productos de primera necesidad como el centeno y el trigo alcanzaban un precio de  entre 24 y 30 reales la fanega. Una pareja de bueyes de trabajo valía 600 r.; una vaca con su cría entorno a 200 y un cuartal de legumbres (habas o arvejos) 6 reales.

sábado, 8 de abril de 2017

Los religiosos del Convento de San Marcos de León con su Prior a la cabeza se mostraban reacios a admitir presos  en sus instalaciones,  sobre todo si  no pertenecían  a la Orden de Santiago Apóstol.

Para excusar tal carga argüían razones tan variopintas como la distracción de la clausura o el abandono  de su labor espiritual al tener que ejercer de carceleros. Por otra parte, la precaria situación económica,   con un empeño de más de 220.000 reales,  apenas les permitía el sustento y no quedaba  margen para el  acopio de ornamentos de  sacristía ni, por supuesto,  para la manutención de nuevos reos. Además,  uno de los claustros, dormitorio, campanario, hospital y casa de recreación están con mucha ruina y conviene acudir a su reparo con brevedad.

Todos estos argumentos no lograron convencer a Felipe IV de que no enviara a la prisión de San Marcos a dos  canónigos catalanes, el Dr. Magino Puig y Pujol y el Ldo Antique Borrell.  El Rey se mostró inflexible y, a pesar de la oposición de los religiosos, ordenó que se les trasladase de inmediato a León. Eso sí, con una pensión mensual para el Convento de 300 reales. (enero 1642). 

Se daba la circunstancia de que, en ese momento, cumplía condena  en la misma cárcel Francisco de Quevedo y Villegas. Cuatro largos años hubo de permanecer entre rejas en nuestra ciudad.
De nada le había servido  la petición de clemencia a Felipe IV a través de una carta fechada en 7 de octubre de 1641. Dicha carta, extensa, culta, con fina ironía  y cuidadosamente redactada, no tiene desperdicio. Por eso me ha parecido  interesante plasmar aquí algunos de sus párrafos.

...Un año y diez meses ha que se efectuó mi prisión, a 7 de diciembre, víspera de la Concepción de Nuestra Sra, a las diez y media de la noche....

Fui traído en el rigor del invierno sin capa, sin una camisa, de 61 años, a este Convento Real de San Marcos.... Enfermo  por tres heridas que con los fríos y la vecindad de un río  que tengo a la cabecera, se me han cancerado y por falta de cirujano me las han visto, no sin piedad, cauterizar con mis manos...

Pido a V.E. tiempo para vengarme a mi mismo....

No digo que es envidia la que me difama, aunque pudiera, pues hay envidiosos de mas calamidades en el miserable como de menos dichas en el afortunado (último ingenio de la malicia humana).

No me falta para muerto sino la sepultura. Todo lo he perdido. La hacienda que siempre fue poca, hoy es ninguna entre la grande costa de mi prisión y de los que se han levantado con ella....

A los amigos la adversidad los atemoriza...

No quiero vivir más, sino vivir bien algo, aunque poco......





sábado, 1 de abril de 2017

En Madrid a 6 de enero de 1755 firmaba un tal  Dr. Andrés Piqueras ??  un interesante manuscrito que versaba acerca de la posible dolencia  que  D. Antonio de Ávila,  persona de cierto renombre, estaba padeciendo. 

El documento respondía a la consulta de otro colega, el  Dr. Francisco Ballejo, quien  por escasa praxis  o por buen criterio, quería contrastar opiniones antes de establecer el  diagnóstico definitivo.

El Dr. Piqueras, probablemente, contaba con mucha mas experiencia que su colega. Por eso, no dudó en afirmar que se trataba de una de esas  enfermedades  que acaecen a los recién casados cuando se entregan demasiadamente al uso del matrimonio, siendo, por lo visto, bastante común que vaya junta con algún daño del espinazo que bien pudiera ser dolor, calor o debilidad del mismo.

El malestar que sufría el enfermo se debía a  la desunión de las partes de los humores  (sangre y otros fluidos del cuerpo)......... La recomendación profesional pasaba por impedir  esa desunión en adelante.......lo cuál es fácil guardando moderación, según lo dicta la racionalidad, en las cosas de los casados....

Para lograr la curación,  el galeno prescribió la ingesta  de cuatro onzas por la mañana y otras cuatro por la tarde  del cocimiento amargo de la farmacopea bateana (George Bate) por espacio de 10 o 12 días. Si bien, al tratarse de una decocción de varias especies vegetales (centaurea, genciana, cardo santo, agrimonia.....),  habría que tener  la precaución de eliminar todas aquellas con  propiedades purgantes puesto que, en las circunstancias en las que se encontraba el paciente,  sería contraproducente y aumentaría su grado de debilidad  la administración de una purga.

Además, se le aplicaría diariamente una untura sobre todo el espinazo, o con el ungüento rosado de Galeno (pelos de liebre, aloe, incienso, sangre de drago, bolo arménico y claras de huevo) o con la caña de la vaca (tuétano) sin mezcla de ninguna otra cosa.

Como reconstituyente para lograr el total restablecimiento de D. Antonio de Ávila, le aconsejaba tomar caldos frescos de pollo y ranas. Y la víbora me parece que haría una cosa que se la habían de aplaudir todos los profesores inteligentes y el mismo enfermo. Por el alivio que con ello hallase lo había de agradecer
Así lo siento.




sábado, 25 de marzo de 2017

 OMAÑA (Capítulo I).

Publico  hoy el  artículo número 100 de  mi blog personal, agradeciendo sincera e  infinitamente a todos mis lectores el tiempo que dedican a  ojear los textos. 
Por la cifra,  por la querencia y por el arraigo, hoy voy a contar cosas de la vida en el Concejo de Omaña allá por el siglo XVIII.

Formado estaba  por 22 pueblos del Valle Gordo, del Valle Chico y del entorno de Vegarienza. La razón por la cuál Vegapujín, Posada y Torrecillo estaban excluidos de este Concejo e incluidos, junto con Montrondo, Salientes o Valseco,  en el de los Cilleros, presumo que obedecía a  criterios de reparto tan simples como acuerdos (o desacuerdos) familiares,  habida cuenta de que  el Conde de Luna y el Duque de Uceda  compartían parentesco.  

   Solamente Vegarienza tenía rango de villa, siendo todos los demás núcleos de población considerados lugares. El Conde de Luna era el señor de la zona, aunque, salvo en circunstancias puntuales, la condición de vasallaje no interfería especialmente en el desarrollo de la vida cotidiana......pues a su excelentísima nunca se le ha tenido ni tiene por tal Alcalde Mayor de estas jurisdicciones, sino solo por dueño jurisdiccional de ellas.....(16 de noviembre de 1796).

Cierto  es que buena parte de la carga impositiva que soportaban los vecinos  iba destinada  al señor del Concejo. Tal es el caso de Las Alcábalas  (tributo sobre el consumo muy similar al IVA actual) y del  Servicio Ordinario y Extraordinario. La Corona, en su momento, había enajenado ambos impuestos  a favor del Condado de Luna, bien por habérselos vendido, bien por arrendamiento temporal o bien   como merced o  pago por   favores recibidos. 

He de decir que pocos vecinos del Concejo  estaban obligados a pagar el Servicio Ordinario y Extraordinario porque la inmensa mayoría de ellos pertenecían al estado noble, entendiendo que, en general, pertenecer a la "nobleza"   no significaba gozar de una situación económica acomodada, sino solamente eso, estar exentos, por concesión regia,  de abonar  este tributo. 

El común de vecinos de todos los núcleos de población, tanto  nobles  ricos, que los había, como  miembros del estado general de hombres buenos  o estado llano,  debían satisfacer  anualmente  al señor una contribución   llamada  Yantar. Aunque injusta, no era demasiado gravosa puesto que se trataba, en resumidas cuentas, del equivalente  al coste de  una comilona.  Del mismo modo pesaba sobre  algunos de los lugares la Fumazga o Matadera,  que daba derecho a curar la carne de la matanza.

Pero las cargas tributarias no acababan ahí. Las arcas reales y el clero eran destinatarios de buena parte de los escasos ingresos de las familias omañesas. 

 En próximas ocasiones, a través de nuevos artículos, intentaré contribuir a desentrañar la forma de vida de las gentes de nuestra querida tierra en el pasado.




sábado, 18 de marzo de 2017

La escasa luz y la estrechura de las  calles de Toledo contribuían a empeorar las  condiciones de salubridad del vecindario.  Los lodos y otras viscosidades en invierno y el excesivo polvo y otras inmundicias  que dan malos olores  en verano, acabaron por constituir un problema de salud pública que requería actuar con urgencia.

Los representantes de la vecindad, con su Corregidor Pedro de Castilla a la cabeza,  daban a conocer  en 1497 a los Reyes Católicos, la mucha necesidad que hay en remediar e reparar las calles públicas de esta ciudad,  con el fin de que su Real Consejo autorizara las obras y estableciera el modo de financiación de las mismas.

Que si establecer una sisa sobre el género que mas conviniera, que si destinar parte de los ingresos por  propios   a costear el saneamiento, que si no convenía demorar el inicio de las actuaciones...Lo cierto es que los trámites  burocráticos, también en aquél  entonces,  llevaban su tiempo y hasta el 23 de diciembre de 1502 no se expedía la Cédula correspondiente con las instrucciones a seguir. 

En ella se ordenaba que se construyeran madres para todos los caños, de forma que las aguas  sucias  pudieran discurrir sin anegar toda la calle.

En vez de ladrillar con ladrillo de canto como se había previsto y tras constatar  la mala calidad del mismo, se procedería a empedrar  por cuestiones prácticas de durabilidad.

El coste total sería asumido por los propietarios de los edificios  a razón de metros de fachada,    haciendo los trabajos  ellos mismos  o contratando a terceros.

 El Cabildo de Toledo correría con los gastos de los  edificios pertenecientes a Iglesias, Monasterios, Hospitales o Casas de Beatas. Con el fin de agilizar las cosas y dando por supuesto que los eclesiásticos no iban a  doblar el lomo para cavar las zanjas aledañas a  sus edificaciones, se acordó contratar a destajo a quien más barato e mejor lo hiciera. Para ello el Cabildo depositaría una fianza de 10.000 escudos, de donde se irían  detrayendo las cantidades correspondientes a material y salarios de los trabajadores , imponiéndose la necesidad de  hacer cuentas al final del proceso.

El saneamiento y empedrado de las plazas y otros lugares públicos, donde no existieran edificios privados, sería costeado con los ingresos procedentes de propios. Aunque la ley del momento no consentía gastar al año más de 3.000 mrvs del dinero de propios en salarios,  en este caso se haría una excepción permitiendo un gasto mayor siempre que  fuera necesario, con el único fin de acortar, en lo posible, el tiempo de trabajo.

Por último, dos personas nombradas por el estado eclesiástico y otras dos por las autoridades civiles, ejercerían como supervisores para garantizar la correcta y rápida ejecución de las obras.



sábado, 11 de marzo de 2017

En los últimos años del siglo XVII comenzaba  a publicarse, de forma periódica,  la "Gaceta de Madrid", algo parecido al BOE actual donde, además de dar a conocer decretos, pragmáticas, ordenes y bandos, se recogían noticias y  sucesos extraordinarios del mundo conocido.

A través de este medio se daba a conocer que el 16 de mayo de 1767 se había realizado  en París una operación cesárea a la mujer de un zapatero. La paciente tenía 25 años y en sus tres anteriores partos había estado muy en peligro. El  artífice de la intervención  fue el Dr. Vermond  a presencia de muchos cirujanos y comadrones, sacando dos niñas, de las que murió una a los diez días y la otra vive robusta. La madre, en perfecto estado de salud,  salio a misa de parida el 27 de junio.

Así mismo, un cronista del momento refiere el extraño suceso de un parto múltiple, en julio de 1776,  en ciudad de México, donde Maria Bernardina  Ruiz de la Rosa parió cinco niñas en un intervalo de tiempo de unas 12 horas.  Todas ellas murieron a los pocos minutos salvo una, Maria Isabel,  cuya vida se plolongó  por espacio de dos horas. La madre logró recuperarse  sin mayores problemas.

En Madrid, en el mes de junio de 1779 Luisa Cardín, de 26 años, esposa de Manuel Gago, maestro zapatero frente de las carnicerías, protagonizaba  también un parto múltiple de cinco niñas. 

María Rey, vecina de Valladolid, de 24 años, casada desde los 18  con Pedro Álvarez,  peón y albañil en las obras de cantería, había dado a luz en tres ocasiones. Fueron partos difíciles en extremo hasta el punto de que hubo necesitado prevenirse con el Santo Sacramento de Penitencia y Eucaristía. Para  rematar alumbraba siameses el 5 de mayo de 1782, siendo necesaria la intervención  del diestro cirujano Juan Antonio Espeso que vivía en la calle de la Pasión. A unos pocos minutos de nacer, se producía el fallecimiento. La descripción del fetus  es como sigue: ....Un niño de dos cuerpos, cuatro brazos, cuatro piernas y una sola cabeza....En  el cogote dos orejas juntas, sólo un ombligo, un miembro viril en cada barriga, los costados y espaldas perfectos. Las manos encogidas hacia las barrigas....

Al tratarse de un suceso excepcional, las autoridades locales consideraron conveniente enviar el cadáver encajonado a la Real Academia de Madrid para su estudio. D. Ventura Estrada, comisario ordenador, hizo lo propio y, tal como consta en el manuscrito,  los representantes de esa institución  ni siquiera se dignaron enviar  para ayuda de sus necesidades, un pequeño socorro a esta pobre mujer que vivía con su familia en el piso bajo del palacio del Duque de Bejar.

Para restar protagonismo a  la excepcionalidad del caso y con el muy loable fin de dotar de buen ánimo a  la familia, el narrador alude a los muchísimos y muy frecuentes  errores de la naturaleza en la formación de  monstruos humanos, de los cuales  éste es el menos grave, teniendo en cuenta que, entre otros muchos casos, en una ocasión (no especificada)  nacía en León un niño con cinco cabezas.????