Estaba el duque de Béjar muy preocupado por el modo en que debía asesorar al rey sobre la conveniencia o no de representar comedias. El vulgo estimaba sobremanera estos actos pero podían resultar ofensivos para la religión católica. He ahí el dilema. Para salir de dudas decidió solicitar consejo a fray Juan Saborido . Era el final de agosto de 1724. El avispado fraile no tenía intención de comprometerse demasiado por si acaso luego tenía que pagar alguna culpa y respondió al duque tal que así: ....En el Evangelio los ministros celosos...viendo cizaña en el campo......le preguntaron como pidiendo licencia ( a Dios) para pasar a arrancarla y no la obtuvieron. Con esta parábola nos enseñó el Divino Maestro que no siempre es de su agrado el que se extirpen de raíz todos los males si hay peligro de caer en mayores. Ya Santo Tomás había enseñado que los histriones podían lícitamente vivir y sustentarse de este oficio . Incluso Gregorio ...
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