La Infanta María Ana, hija de Felipe III, era firme candidata a contraer esponsales con el Príncipe de Gales pero tal boda nunca llegó a materializarse por causa, aparentemente, de las diferencias confesionales de ambos jóvenes. El Príncipe inglés, Carlos Estuardo, había llegado a Madrid y tenía previsto quedarse por espacio de varios meses, tiempo suficiente para conocer a la Infanta y para disfrutar de los placeres de la corte. Tanto él como la familia real española se agasajaron mutuamente de forma escandalosa (he publicado hace unos meses un artículo al respecto) sin reparar en gastos. Durante la estancia en nuestro país ocurrió que Ana María enfermó de opilación y los médicos le recomendaron practicar ejercicio físico para acelerar el restablecimiento de la salud. Para ello ningún escenario mejor que los amplios jardines de palacio donde podía corretear (tenía 13 años) acompañada de todo su séquito de damas y un gran número de miem...
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