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Mostrando entradas de enero 9, 2022
 En más de una ocasión las arcas reales de Carlos I no albergaban otra cosa  que documentos de reconocimiento de deuda.  Ni el oro y la plata que llegaban de América ni las cuantiosas rentas que obtenía de su vasto territorio fueron suficientes para  sufragar el alto coste que suponía pacificar sus dominios y financiar sus reiteradas embestidas contra Francia y contra el infiel.  El valor de  los metales y piedras preciosas que llegaban del nuevo continente, iban a parar directamente a manos de los poderosos banqueros alemanes de la familia Fugger (  en castellano, Fúcares) y otros, con quienes  el emperador estaba permanentemente endeudado. No pocas veces se vio obligado a recurrir a préstamos de  nobles, cortesanos y religiosos. Incluso, de particulares plebeyos.  En septiembre de 1523 desde Burgos remitía una comunicación a García Manrique,  conde de Osorno, nuestro asistente de la muy noble ciudad de Sevilla y a los demás of...