HOSPITAL DE SAN LÁZARO. LEÓN.    Tercera parte:

Parece que hasta  el año 1667 los administradores de la casa y hospital de San Lázaro, extramuros de la ciudad de León, habían sido eclesiásticos. En ese año los pobres malatos nombraron para el cargo a Diego de Robles, empleado como  escribano receptor del Adelantamiento de León,  vecino del arrabal de Santa Ana y casado con María Gutiérrez.    

Ejerció el cargo hasta el 5 de mayo de 1672, fecha en la que los enfermos le retiraron el poder que le habían otorgado años atrás por las causas y motivos que para ello ha habido, nombrando por administrador a D. Isidro Álvarez de Miranda, canónigo que había sido de la Catedral. En ese momento residían en la institución tres enfermos: Sebastián González, Magdalena Álvarez y Marcela Estébanez.

Enseguida surgieron  problemas porque Diego de Robles se resistía a abandonar el puesto. Así las cosas se movió pleito entre éste y Álvarez de Miranda. El juez diocesano se pronunció para solventar la situación, pero las mas altas esferas de la justicia civil dieron por nula la resolución del eclesiástico y ordenaron al corregidor de León, D. Juan de Feloaga Ponce de León, que nombrara un administrador provisional entre tanto se resolvía el litigio. Data el auto del 1 de noviembre de 1673.

El corregidor, que también era caballero de Santiago, nombró  el 17 del mismo mes a Sebastián Cano, vecino de la ciudad, casado con Inés de Medina y procurador del Adelantamiento, encargándole la tarea de auditar las cuentas de los años en que Diego de Robles había gestionado los bienes de San Lázaro. No tardaron en aparecer  irregularidades contables, entonces se nombraron dos contadores, Francisco García y Francisco de Luna, para asistir a Sebastián Cano en el análisis de los cinco cuadernos de cuenta y razón.

En junio de 1674 estaban listas las cuentas. De los 371.572 maravedíes de gastos sospechosos de fraude, Diego de Robles solamente pudo justificar el empleo de 126.625. Se le condenó a pagar a los pobres lacerados los 244.947 restantes, más 120 cargas y 8 celemines de trigo, 32 fanegas de cebada y 39 fanegas y 4 celemines de centeno. Quedaba obligado además a satisfacer los derechos de los contadores y los 100 reales del escribano.

Entre otros cargos, se acusaba a Diego de Robles de haber desmembrado una lámpara de plata que había en dicha iglesia de San Lázaro, muy antigua, que por algunos papeles que hay tocantes a la dicha casa y pobres, parece la dio la reina Juana???. De la dicha lámpara quedó solamente ....lo bajero, en forma de una fuente de plata; y lo restante que es el casquillo de arriba y tres cadenillas pendientes, y lo demás en que estaba puesta la lámpara, de vidrio, todo lo llevó el dicho Diego de Robles. En total, unas 20 onzas de plata. También había quitado la campana de la limosnera y por eso se había dejado de sacar  durante cuatro semanas, con la consiguiente pérdida en dinero y pan cocido.

Las gestiones de Sebastián Cano eran del agrado de los enfermos y decidieron nombrarle  administrador ellos mismos, ejerciendo así su derecho a  elegir mayordomo al margen de la justicia. Así, el 22 de julio de 1674  ante el escribano José de Ferreras, lo nombran como tal por el derecho que les asiste de nombrarlo para que lo use y ejerza según y en la forma que lo han usado y ejercido los demás mayordomos.......Y queremos que goce de los emolumentos...que le tocan y pertenecen.....Y cobre todos y cualesquiera maravedís, pan , trigo, cebada y centeno y otros cualesquiera efectos....

 









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