D. Rodrigo Calderón, valido del valido de Felipe III, había nacido en Amberes fruto de  la relación de Francisco Calderón , soldado en Flandes,  con una dama alemana a la que pronto, padre e hijo,  le perdieron  la pista.  

 Siendo un niño  se trasladó a Valladolid con su progenitor,  y  éste  no tardaría en formar nueva familia con una señora que nunca fue del agrado de Rodrigo. Consciente de ello, su padre le acomodó como paje del vicecanciller de Aragón, lo que le brindó la oportunidad de conocer a destacados miembros de la nobleza.

  De buena presencia, soberbio, servicial y cuidadoso, al cabo de un tiempo entraba al servicio del   marqués de Denia, D. Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, futuro Duque de Lerma y dueño de la mayor privanza del Rey.
Así, a la sombra de la grandeza, fue escalando posiciones  hasta llegar a ser ayudante de cámara y, más tarde, secretario de Estado en sustitución del conde de Villalonga. Además fue nombrado caballero de Santiago y  comendador de Ocaña.

Casó en Extremadura con una dama de alcurnia, Dña Inés de Vargas. Ambos cónyuges ostentarían después el título de marqueses  de La Oliva. 

Para entonces, D. Rodrigo era ya muy  poderoso, ....el poder y la grandeza le proporcionó ocasiones para dejarse corromper por cohecho.......Se hizo riquísimo....llegando al punto de renegar de su padre por ser de humilde condición. 

Su mala fama crecía al mismo ritmo que sus bienes materiales. Se le acusó de ordenar muertes, de falsedades y hechicerías...
Decidió, entonces, poner tierra de por medio y marcharse a Valladolid y poner a salvo  un buen botín de joyas y dinero confiando en que pronto  cesarían las habladurías. Pero los planes, en muchas ocasiones, se tuercen y eso fue, justamente,  lo que ocurrió. 

D. Fernando  Ramírez Farinas, oidor de Consejo Real, procedía a la detención de Calderón, en Valladolid,  en los primeros días del año 1621?, encomendando la custodia del mismo  a  D. Francisco de Irazábal, caballero de Santiago, quien se encargaría también de  conducirlo a la prisión del  castillo de Montánchez.

Se nombraron como jueces especiales de  la causa  a D. Francisco de Contreras, D. Luis de Salcedo y D. Pedro de Corral. 

La sentencia, clara y concisa, ordenaba sacar al preso de la cárcel montado en una mula ensillada para recorrer las calles al mismo tiempo que un pregonero cantaba los delitos.  El final del itinerario iba a ser  la Plaza Mayor donde estaba dispuesto un cadalso donde se le cortará la cabeza por la garganta hasta que muera naturalmente...

El  jueves, 21 de octubre del año de 1621 fue el día mas famoso que ha mirado este siglo, adonde con la muerte de D. Rodrigo Calderón, degollado en la Plaza Mayor de Madrid, el desengaño de la poca consistencia humana quedó tan claro que pudiera verle el mas ciego...

Como nota curiosa apuntar que en el inventario de bienes de D. Rodrigo, solamente el menaje de la casa de su habitación  se tasó en 400.000 ducados, casi 4,5 millones de reales.....Una auténtica fortuna.


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