Quizá uno de los  aspectos mas  desconocidos  de la vida de Fernando Sor ( músico, compositor y virtuoso intérprete de  guitarra española), sea el juicio al que fue sometido por hereje.

Fernando Sor nació en Barcelona en 1778. Estudió, según su propia declaración, Música y Geometría en el convento de Monserrat, estudios que abandonó para dedicarse a la carrera  militar como teniente del Regimiento de Voluntarios de Cataluña. Antes de finalizar la guerra anglo-española, durante un corto espacio de tiempo, volvió a estudiar Matemáticas en su ciudad natal pero pronto abandonó el proyecto y se trasladó a Madrid donde, gracias a sus extraordinarias dotes para la música, fue contratado para deleitar al embajador de Rusia, empleo que desempeñó apenas un año,  recalando  en agosto de 1804 en  la localidad de Macharaviaya (Málaga), esta vez como administrador de la fábrica de naipes de la localidad. 

Era, por aquel entonces, D.Vicente Álvarez,  médico titular de Casarrubios del Monte (Toledo) quien, al parecer había asistido a Sor durante el proceso de   una grave enfermedad que sufrió en 1803, antes de llegar a Málaga. Tal enfermedad le producía una debilidad esencial y un calor tan excesivo en el cerebro que, aplicada la mano a distancia de una cuarta, no se le podía tolerar...

En estas circunstancias el galeno le oyó decir ...que no había cielo, ni infierno, ni ángeles, ni demonios...Y que la misa no era más que el juego de los cubiletes y una invención de los frailes para sacar intereses.....Que Moisés y Jesucristo habían sido unos hombres muy políticos que se quisieron atraer la voluntad de todos los hombres, pero que éste (Jesucristo)  fue mas político y astuto y tan terrible en su opinión que, por defenderla,  sufrió hasta el que le quitasen la vida....Y que nuestra alma cuando se separaba del cuerpo no sabía él qué giro tomaba..., unas veces decía que si se transfiguraba en otro cuerpo inferior....., otras veces dudaba de ésto....

El médico, escandalizado por estas declaraciones, aún siendo efecto de la enfermedad??, consultó a su confesor y éste le aconsejó que delatara a Fernando Sor por hereje.
Así lo hizo ante el Fiscal Inquisidor de Toledo. 

Para enjuiciar el caso fueron llamados una decena de testigos y se pidieron informes a los eclesiásticos de todos los lugares donde había residido el reo. 

Divertido, inconstante, ligero de cabeza, libertino, materialista, dogmatizante, amigo de las hijas de Adán y hereje fueron algunos de los calificativos que le dedicaron los  testigos llamados a declarar.

Del mismo modo, se ordenó el reconocimiento de  su casa y de todas sus pertenencias a fin de requisarle los libros de autores prohibidos en España, basicamente   Voltaire. El registro no resultó como se esperaba y no se halló nada que pudiera inducir a conducta herética. Entre los libros de  Sor había títulos como las  Cartas de Abelardo y Eloisa; La Vida de Federico, barón de Trent; Contes Moreaux (Marmontel); y también un Nuevo Testamento escrito en francés y una Guía de Pecadores. 

Las contradicciones en que incurrieron algunos de los testigos, la buena relación de amistad  del reo con personas de renombre (Agustín Estevez, pintor de cámara de S.M.), los informes favorables de los clérigos con los que había tratado,  la propia declaración exculpatoria o  los últimos estertores del otrora poderoso Tribunal de la Inquisición, se constituyeron en  razones suficientes  para no culpabilizar al reo de un delito de herejía. 

Afortunadamente no se tuvo en cuenta, por parte de los jueces, la declaración de una testigo  que textualmente decía: ....preguntado si había ido a confesar respondió que sí...y que ya había tomado el torrezno (Eucaristía)  y que esperaba por el día siguiente (a) ver si lo echaba por el culo...

Pocos años más tarde cosecharía importantes éxitos  en Londres como el extraordinario músico que era. 






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