HISTORIAS DE OMAÑA
D. Gómez de Sabugo, cura de Valbueno y Villadepan, era un sacerdote muy rico y poderoso y bien tenido en esta tierra....que,  enfermo de gravedad,  otorgaba su testamento y  voluntad postrimera el 11 de agosto de 1599.

Entre otras disposiciones ordenaba ser enterrado en la iglesia de Valbueno, junto al altar mayor....Y mando que sobre mi sepultura se ponga un bulto hecho de madera, cubierto con un paño negro....Y que me amortajen con un ornamento de la dicha iglesia, el más viejo, y por ello compren mis cabezaleros otro de valor de hasta 12 ducados para la dicha iglesia.... Y  mando se pague la sepultura de mis bienes.

Establecía también un elevado número de misas que se debían ofrecer por su ánima en Valbueno, Villadepan y también en el monasterio del señor San Francisco de Benavides. Asímismo destinaba la cantidad de 100 ducados para socorrer con pan y dinero a los lugareños más necesitados.

Además de un buen número de fincas, algunos inmuebles y muchos  enseres de valor, poseía una ganadería de carneros cuyo número de cabezas desconozco pero, a buen seguro, era bastante importante puesto que cargaba sobre el valor de una parte del ganado  unas cuantas de sus  mandas testamentarias......Que se tomen los carneros necesarios.......y el resto para que  Esteban de Sabugo....   sufrague el gasto que ha de suponer el cerramiento del prado del Bustillo.

Pero la parte más significativa del testamento era la fundación de un mayorazgo al que vinculaba la mejor parte de sus pertenencias con un valor anual, en renta, de 1.000 reales y con el cargo, a quien lo gozase,  de costear la celebración de   una misa de capilla que no sea colativa, dicha el viernes o el sábado de cada semana....para siempre jamás. 

Como primer poseedor del mayorazgo nombraba a Esteban de Sabugo, hijo legítimo del sacerdote, habido en una joven llamada Ana a la que también dotaba generosamente con una renta fija y algunos enseres: ....un escritorio y dos sillas de cuero negras, una porcelana en un vaso de plata.....
Las condiciones para la posesión del mayorazgo eran las que establecía la ley del momento: primogenitura y  preferencia del varón sobre la hembra. Sin embargo, temeroso y conocedor de la ley, especificaba que ....si había lugar... Esteban de Sabugo, su hijo, gozaría  la posesión del vínculo y si no podía ser,  pasaría a   su sobrino Alonso García de Sabugo, vecino de Sosas. Y esto es lo que dio lugar a los problemas y pleitos posteriores  entre unos y otros que trataré de sintetizar.

El 5 de febrero de 1666 Alonso García (hijo de Alonso García de Sabugo, sobrino del cura), vecino de Vega de Arienza, presentaba un extenso escrito al corregidor de los tres concejos (Omaña, Villamor y La Lomba) D. Antonio de Orozco y Sande, solicitando le fuese ratificada la posesión del mayorazgo porque Bernardo de Sabugo (hijo de Esteban de Sabugo y nieto del cura) insistía en que él era el legítimo poseedor y no pensaba renunciar a ello sin litigar.  Los problemas venían de largo....

Parece ser que ...no había habido lugar para poder llamar a la posesión del vínculo al dicho Esteban de Sabugo porque era hijo del testador, habido después de ser sacerdote, por tal reconocido, criado y alimentado por el dicho su padre que también, en virtud de Cédula Real que había ganado, le había donado otros muchos bienes, bastantes para su lucido alimento....Así las cosas, en vista de que las disposiciones del concilio de Trento tenían, a estas alturas, pleno vigor,  hubo de pasar el mayorazgo, desde el primer momento,  a manos del sobrino del cura y a sus herederos varones.

El pleito suscitado entre Alonso y Bernardo se venía extendiendo durante años. Desde enero de 1660 hasta el 27 de junio de 1669 se sucedieron, al menos, cuatro sentencias y otras tantas apelaciones en distintos tribunales. La definitiva se pronunciaba en Chancillería de Valladolid el 28 de mayo de 1669, expidiendo Carta Ejecutoria (publicada el 27 de junio)  en la que se incluían, a petición de Alonso, las falsas declaraciones de los testigos  que la parte contraria había aportado como prueba. Asimismo se establecía una pena de 100.000 maravedís para la nuestra cámara en caso de desobedecer el tenor de la sentencia.

El proceso, además de largo, estuvo plagado de irregularidades. En 1666 D. Miguel García González figuraba como abogado defensor de ambas partes litigantes,  siendo amonestado por el tribunal porque no podía ni debía defender más que tan solamente una de las partes....

En cuanto a los testigos que presentó Bernardo de Sabugo y sus curiosas declaraciones, cabe destacar algunas. Un vecino de Villabandín llamado Juan García de la Hermandad que se había ganado este sobrenombre por haber sido muchos años alcalde de la hermandad por el estado de hijosdalgo de este lugar de Villabandin, dijo ser de edad de  96 años sobre poco más o menos y estaba muy bien aleccionado.  Afirmaba que había conocido personalmente al sacerdote Gómez de Sabugo y había visto gozar de las rentas del mayorazgo a su hijo Esteban por espacio de más de 30 años....y luego al hijo segundogénito de éste, Esteban, ya que Gómez, el primero, había fallecido de forma prematura. 

Otro de los testigos, Lorenzo Rubio, el viejo, vecino de Posada, de 90 años de edad, aún iba más lejos alegando haber conocido y tratado al cura cuando, cada año, asistía a la romería de Santo Tirso?? en Valbueno, incluso.......había visto muchas veces a Gómez de Sabugo de la mano de un niño,.....le oyó llamar Gomecillo y decir que era su nieto, hijo de Esteban de Sabugo....

El tribunal consideró falsos los testimonios de todos los testigos y, como ya he referido, la sentencia fue favorable a Alonso García. La firmaron los magistrados D. Juan Tomiño, D. Bernardo Valdés Girón y D. José Antonio de las Cuevas y Zúñiga. Actuó como escribano Gregorio Ruiz de la Viñuela.
  








Comentarios

  1. Yo he localizado a un tal D. Lupercio de Sabugo, abogado de los Reales Consejos, en el siglo XVIII. Vivía en Garueña. ¿existe algún tipo de relación entre este sujeto y los citados en su artículo?

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  2. Yo he localizado a un tal D. Lupercio de Sabugo, abogado de los Reales Consejos, en el siglo XVIII. Vivía en Garueña. ¿existe algún tipo de relación entre este sujeto y los citados en su artículo?

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    1. No sabría decirle si pertenecieron a la misma familia. Hay más de un siglo de diferencia entre uno y otro. De todas formas Sabugo es un apellido bastante común en la zona en ambos siglos. Un saludo.

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  3. Interesante artículo, si no lo he comprendido mal es evidente que el señor cura quería dejarle la herencia al hijo, pero la Iglesia institución lo desheredó.

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