Fray Hernando de Talavera era nombrado primer  arzobispo de Granada en 1493, una vez finiquitada la conquista de ese reino por los Reyes Católicos.

 Pertenecía el clérigo a la Orden de San Jerónimo y era, en esencia, un hombre austero y  bueno.

 Con el fin de atraer  al catolicismo a los habitantes de  aquellos lares, mayoritariamente musulmanes, decidió tratarles con benevolencia y hacer algunas concesiones que fueron reprobadas  por parte de algunos de sus colegas. En este sentido permitió que se imprimieran los misales y, sobre todo, las epístolas y evangelios en lengua vulgar (probablemente árabe) consintiendo, asimismo, a los conversos que rezasen en su lengua las lecciones del Antiguo y Nuevo Testamento.

Este carácter tolerante de fray Hernando chocaba frontalmente con la dureza e intransigencia del arzobispo de Toledo, fray Francisco Jiménez de Cisneros,  quien aseguraba que no era decente exponer a menosprecio de estos medio convertidos los libros de las Sagradas Escrituras....

El cardenal Cisneros no solamente era partidario de meter en cintura a los nuevos conversos a golpe de castigo sino que predicaba el carácter elitista de la religión católica, solo  apta -según él- para personas de inteligencia superior.
Que en estos siglos tan apartados de la fe y la docilidad de los primeros cristianos, nada convenía menos....que poner entre las manos de todo el mundo estos oráculos sagrados que Dios hace percibir a las almas puras...y que los ignorantes los corrompen y tuercen a su propio antojo....,
...porque la naturaleza de los débiles espíritus solía no estimar lo que tiene delante de los ojos...... Que los pueblos mas sabios han puesto siempre distantes los secretos de la religión de lo profano y vulgar.... 
Y que Jesucristo mismo, en una clara aseveración del carácter excluyente del catolicismo,......había tan frecuentemente hablado por figuras y por parábolas, por ocultar a las turbas rústicas y groseras lo que había querido revelar a sus discípulos...

La tolerancia y buenas intenciones  de Hernando de Talavera hubieron de sucumbir ante las razones y persuasiones de   un prelado que daba gran peso y autoridad a su opinión....

Corresponden los extractos resaltados en negrita y cursiva a fragmentos de una biografía de Cisneros escrita,  siglo y medio después de su muerte,  por Esprit Flechier, obispo de Nimes, su rendido admirador.

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