LOS FERNÁNDEZ DE MARZAN.

El 30 de junio de 1548, los licenciados  Juan Manuel y  Atienza y el doctor Arvico,  Alcaldes de Hijosdalgo y Notario del Reino de León en Valladolid, redactaban una sentencia a favor de Juan, Pedro y Fernando Fernández (hermanos) y Alonso Fernández (primo de los anteriores), vecinos de Marzán,  mediante la cuál se reconocía la hidalguía de esta familia y se condenaba al concejo de Omaña a restituir a los susodichos  los bienes que les habían sido prendados. 

 El hecho de pertenecer a la nobleza suponía, en la práctica, estar exentos  de ciertas contribuciones y cargas tanto reales como concejiles. Por otra parte, los nobles o hijosdalgo tenían el "honor" de  ser  los primeros en acudir a la guerra en defensa  del señor del territorio (o de sus adeptos) cuando eran requeridos. Para gozar de este status era esencial la limpieza de sangre de varias generaciones de antepasados así como ser hijos legítimos y de legítimo matrimonio, no siendo admitida en tal categoría  la condición de  adulterinos o incestuosos

La historia empezaba, al parecer, con motivo  del censo de pecheros del concejo - es decir de contribuyentes u hombres buenos -  que se había elaborado en fechas recientes,  en el que estaban incluidos los vecinos citados de Marzán. De esa forma,  se les hicieron los repartimientos en materia de impuestos y trabajos para el común como a otro vecino cualquiera de los del estado llano, obligados a contribuir. Los Fernández  se negaron a ello  alegando su condición de nobles.  Sin embargo,  las autoridades electas del concejo de Omaña consideraron que la dejación de las obligaciones de esta familia costaba  demasiado  dinero al concejo y  acordaron  aprehender algunos  de sus bienes y venderlos con el fin de ingresar en las arcas concejiles la recaudación.

La respuesta por parte de los afectados fue una demanda contra el concejo en la Audiencia de  Valladolid afirmando que habían heredado la condición de hidalgos de sus padres y abuelos. La sentencia fue favorable a la parte denunciante pero el concejo  de Omaña recurrió ante el tribunal de la Real Chancillería . Actuaba como fiscal de SSMM el licenciado Oviedo,  y Gaspar de Valcárcel como procurador de los Fernández quienes, en este segundo juicio, consiguieron probar su condición de hidalgos, testificando a su favor Lope García, clérigo de misa vecino de Fasgar; Alonso de Sabugo, hijodalgo vecino de Marzán;  Alvaro García, cura de Fasgar; Diego Martínez,  hijodalgo vecino de Barrio; Pedro Gracía y Hernan García, vecinos de Cirujales y Lorenzo García, cura de Marzán.

Todos los testigos confirmaron  que Alonso Fernández,  vecino de Marzán, había sido  hijodalgo notorio y como tal había participado en las guerras de Toro y Zamora. Había casado  con Mayor Fernández y sus descendientes fuerons: Diego, Pedro y Gonzalo (fallecido). 

Diego contrajo matrimonio con María Fernández y  de esta unión nacieron Pedro, Juan y Fernando (demandantes).

Pedro casó con Catalina Rodriguez y tuvieron a Alonso (el otro demandante, primo de los anteriores).

También aseguraron los testigos que la familia en cuestión no había pagado nunca la martiniega, el pecho de las infantas, los pechos reales que llaman chapines ni la moneda forera, por ser estos impuestos que se cargaban  únicamente a los vecinos del estado llano. 

El concejo de Omaña  alegó ante los jueces que la exención de tributos que gozaban los Fernández no se debía a su condición de nobles sino a la merced que de que  fueron objeto   por haber criado  el abuelo Alonso,  en su casa, a Baltasar de Rabanal, hijo de Gómez Arias, a la sazón alcaide del castillo de Benal, cargo que heredaría su hijo.

Miguel de Rueda, que actuaba como procurador, no consiguió probar este extremo y el concejo fue condenado a silencio perpetuo y a restituir a la familia los bienes aprehendidos con sus correspondientes intereses. La sentencia la redactaron los licenciados Arrieta y Pedrosa y el doctor Simancas,  en Valladolid a 8 días del mes de noviembre de 1549 años. 
Se ordenó hacer traslado de  la ejecutoria en pergamino de cuero y sellada con nuestro sello de plomo pendiente en hilos de seda a colores.

Muchos años mas tarde Francisco Fernández Álvarez, vecino de Madrid y natural de Omañon consiguió ser nombrado en este lugar alcalde de la Santa Hermandad  (26 de mayo de 1739) al demostrar su pertenencia a la familia noble de los Fernandez de Marzán.

Las elecciones de oficios del concejo de Omañon se celebraron el 29 de diciembre de 1738 bajo los auspicios de Pedro Fernández (padre del interesado y juez ordinario del lugar) quien había nombrado  por electores a cuatro vecinos, entre ellos  Gabriel Fernández, su hijo y hermano del candidato. 

Manuel de Valles y Arce, corregidor de los tres concejos (Omaña, La Lomba y Villamor) en 8 de mayo de 1739 ...habiendo visto la información de filiación dada por el dicho Gabriel Fernández en nombre de D.Francisco Fernández, su hermano, vecino de la villa de  Madrid....mandó que yo, el escribano (Pedro Díaz Valcarce) le dé un tanto y traslado de estos autos para que use de ellos como le convenga......, Gabriel y Francisco eran  hijos de Pedro Fernández y de Estebana Alvarez (vecinos de Omañon); y éste de Pedro Fernández, el viejo...;y éste de Domingo Fernández (vecinos de Marzán).

D.Manuel de Montoya y Zárate, miembro del Consejo Real y alcalde en su real casa y corte ordenaba expedir una copia de la ejecutoria de hidalguía para D.Francisco Fernández Álvarez a quien representaba Santiago Martínez Romero....bien sea escrito en forma ordinaria o en pergamino o vitela bajo el sello correspondiente, signada y en forma.....(En Madrid a 15 dias del mes de julio de 1745 años).

El resultado de todo esto es un bello manuscrito iluminado y encuadernado en cuero ( Biblioteca Nacional), copia de la ejecutoria original (Archivo de la Real Chancillería).










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