Mandó el duque de Béjar, Manuel López de Zúñiga, que después de muerto se le sacase el corazón y se llevase al monasterio de Guadalupe para darle sepultura. Habiendo muerto de un balazo en el sitio de la ciudad de Buda, contra el turco, se abrió y se le sacó el corazón y se embalsamó.

El capitán Gaspar de Rebolledo Quevedo, caballero de Calatrava y caballerizo del duque (que Dios tiene) portaba el órgano embalsamado en dos cajas, la una en resguardo de la otra....Así se presentaba ante el  prior de los jerónimos del monasterio, fray Francisco de San Clemente,  jurando por el  hábito  que tiene al pecho....,que era el corazón del finado. Y suplicando que  le recibiesen y diesen cumplimiento a la última voluntad de su excelencia.....Contestó el prior que estaba presto de hacerlo. 

Salió de la iglesia la numerosa comitiva que acompañaba  al cura y se dirigió hasta las casas de la Buena Cristiana, donde tenía la posada  el capitán Rebolledo, para dar inicio a las honras fúnebres. Y habiendo puesto en un bufete la caja en que venía dicho corazón...., con luces...., encima de una almohada de brocado, la tomaron cuatro religiosos, cada uno de su borla, y la trajeron cantando el Miserere Mei en tono grave hasta la puerta de la iglesia....Allí estaba el prior y los religiosos de su comunidad a quienes se entregó el dicho corazón. Y para ello se abrió la primera caja y la segunda......y se vio ser corazón humano embalsamado y con muchos algodones.......Y se colocó en el santuario para después enterrarlo con la pompa y boato que el personaje requería. 

La caja se colocó en un túmulo adornado con luces, hachas y blandones, sobre las manos de dos ángeles de plata, mientras el coro entonaba un nocturno con tres lecciones a canto de órgano. Asistió toda la clerecía y lo más de la Puebla del Real Monasterio de Guadalupe. Después de la misa, un monje profeso predicó desde el púlpito una oración casi de una hora. El prior, revestido con su capa, bajó a la nave mayor de la iglesia, donde estaba el túmulo; allí  cantó un responso a canto de órgano y recibió de manos del sacristán la caja con el corazón de su excelencia  para trasladarla con todo acompañamiento hasta el camarín de Nuestra Señora, donde estaba hecha una sepultura capaz.  Su reverendísima metió la caja en la sepultura y se le puso encima su mármol con su descripción. Quedaba enterrado a los pies de Nuestra Señora, por la parte de adentro de dicho camarín.....

Era el 24 de septiembre de 1686.


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