FELIPE II Y LA OPULENCIA:
Parece que fue común a varios de los monarcas hispanos el interés, en algún caso obsesivo, por los relojes. Felipe II no fue una excepción. Muchos fueron los encargos que realizó, tanto para sí mismo como para agasajar a los representantes de otros reinos y conseguir propósitos o, al menos, reforzar las relaciones diplomáticas.
Antonio de Cartagena era el receptor de rentas del Consejo de Indias. Más o menos, el tesorero que recibía y guardaba los dineros procedentes de diversas partidas relacionadas siempre con las posesiones ultramarinas del reino. El 20 de mayo de 1580 el rey le ordenaba pagar al relojero flamenco maestre Anz Evalo (Hans Evalo) la importante cifra de 199.700 maravedíes. El propio monarca adquiría el compromiso de devolver el dinero a la mayor brevedad, para poner dicha cantidad en la parte de donde la sacareis...Se trataba del total al que ascendía la adquisición de ciertos relojes, verdaderas maravillas a las que poca gente ajena a la corte podía tener acceso. He aquí una muestra:
250 ducados (93.750 maravedíes) por un reloj de portal con cuartos y horas, llano, con dos manos (una para los cuartos y otra para las horas). La cifra de las horas y minutos nielada en plata, con su caja forrada en terciopelo carmesí. El reloj era dorado por dentro y por fuera y las columnas de acero, blancas, con tres llaves.....Y contaba con despertador.
Otros 150 ducados (56.250 mar.) por otro reloj de portal, dorado y cincelado, con sus demostraciones matemáticas como el creciente y menguante del día y de la noche, de elevación de 11 horas hasta 20....Era un reloj con las fases lunares y una especie de astrolabio para conocer en qué signo anda el sol....Tiene por remate un águila con la corona imperial; y su caja con su vidriera y dos llaves. Más tiene este reloj el círculo zodiaco por el cuál va demostrando en qué grado se levanta el sol y se pone debajo del horizonte; más tiene dos campanas (para los cuartos y las horas) y su despertador.
Otros 800 reales (27.200 mar.) por dos relojes de pesas, el uno mayor que el otro; el mayor con cuatro horas; con dos campanas (para cuartos y horas) y dos manos (para minutos y horas). Ambos relojes con las cajas doradas y el de menor tamaño una sola campana.
Los 60 ducados (22.500 marav.) restantes correspondían al valor de un reloj pequeño para traer al cuello, con cuartos y horas, dos campanas, dos manos y despertador.
No serían éstos los únicos encargos del rey al flamenco, cuyo buen hacer le valió poco después el cargo de relojero de S.M. asentándose definitivamente en Madrid. Fue autor de verdaderas obras de arte en materia de relojería.
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