HISTORIAS DE OMAÑA:
Un tramo del camino real que iba desde la venta del castillo de Beñal a Guisatecha se hallaba intransitable y necesitaba reparación urgente. El tramo, que llaman de las Fuentes, pertenecía al lugar de Guisatecha y las disputas acerca de a quien correspondía el reparo del camino, dieron lugar a un pleito entre los vecinos del referido lugar y los de los demás pueblos del Concejo de Villamor de Riello.
Corría el año 1799 y los Concejos de Omaña, la Lomba y Villamor estaban gobernados por el corregidor y justicia ordinaria, D. Gabriel Díez de Gavilanes que, al no ser juez de letras sino de capa y espada, debía pronunciar determinadas sentencias asistido por un letrado.
El vecindario de Guisatecha pretendía que la refección del camino corriera a cargo de los doce pueblos -además del suyo- que componían el Concejo de Villamor (Curueña, Salce, La Urz, Bonella, Ceide, Los Orrios, Socil, los Lariegos de Abajo y Arriba, Villarín, Robledo y Arienza), pero éstos se opusieron alegando, entre otras razones, que cada lugar tiene muchos más caminos, puentes y pontones que componer en su propio término....sin recibir ayuda de los demás.
A petición de D. Fernando Flórez y Quiñones, vecino de Socil y procurador del Concejo por el estado noble, tres letrados de León (D. Nicolás Suárez, licenciado Quiñones Pimentel y licenciado Juan Fernández Martínez) que fueron de un mismo sentir...., habían firmado, el 27 de febrero de 1799, un dosier asegurando que el arreglo del camino era competencia exclusiva de Guisatecha. Como era de esperar, este lugar, a través de su regidor, D. José Flórez, se opuso a ello.
El 29 de abril del año referido, el corregidor Díez de Gavilanes, sentenciaba a favor de Guisatecha, alegando que era competencia de todo el Cocejo de Villamor y ordenando: ...que dentro del preciso perentorio término de ocho días y con amenaza de multa de 50 ducados, dispongan que se refeccione el camino...Y no lo ejecutando se procederá contra ellos...
No obedecieron los procuradores de Villamor la orden del corregidor. Las partes continuaban cada una en sus trece. Fueron llamadas a testificar -buscando la imparcialidad- varias personas ajenas a la causa, cuyas declaraciones hacían oscilar la balanza en uno u otro sentido. Hubo quien propuso un nuevo trazado del camino atravesando propiedades particulares y el coto boyal. También se apuntó que el Concejo de la Lomba, como perceptor del producto de la posada de La Omañuela, debería acudir a la reparación del camino. Unos afirmaban que cuando se regaban los prados que están por encima, sangrando el río por dos abundantes presas....,se inunda ...y arrolla las caballerías y carros. Por esa razón algunos sugerían que la responsabilidad debería recaer sobre los propietarios de los prados. Otros, en cambio, opinaban que se embalsaban las aguas a causa de los tropiezos de algún lado del camino, que estorbaban la correcta evacuación.
Fuera por una causa o por otra, lo cierto era que..... ahora el camino está tan arruinado, pantanoso e intransitable que serán precisos más de 4 o 5.000 reales, coste muy crecido para el escaso número de vecinos que tenía Guisatecha, según declaraciones de su regidor, D. José Flórez. Por otra parte, al no poder transitar los carros cargados de mercaderías, los ingresos del alcabalatorio y de la taberna del pueblo habían disminuido de forma notable.
El 27 de junio del mismo año el corregidor ordenaba que para el primer día de agosto, ambas partes, pongan una persona cada uno, a su costa,.... que terraplenen los carcavones que hay en la cuesta del Pajarón..., que está en disposición de no poder pasar carro por ella...So pena de 4 ducados....El procurador síndico-general del Concejo de Villamor, D. Fernando Flórez Ruiz, vecino de Socil, se opuso porque sería gravarles (a sus representados) con nuevas gabelas que no deben de sufrir..... Además se permitía recordar que las imposiciones de ese calibre eran competencia del Consejo de Castilla, nunca de la justicia ordinaria de los Concejos.
Se intentó costear la obra total o parcialmente con los rendimientos que producían al común la taberna y la venta de Guisatecha pero no les fue permitido habida cuenta de que los dineros de la caja común se guardaban para el pago de tributos.
El tira y afloja continuaba. Díez de Gavilanes volvía a dictar sentencia el 22 de noviembre asistido por D. Felipe Aldonza Serrano, su teniente, conminando a todos los pueblos del Concejo a colaborar, laboral y económicamente, en las obras de reparación del camino. No surtió efecto el mandato y la cosa llegó al tribunal de Chancillería de Valladolid que, el 10 de febrero de 1801, daba a conocer la sentencia definitiva dando la razón al corregidor y estableciendo la norma de que el mantenimiento del camino real era competencia de todo el Concejo de Villamor de Riello.
A pesar de que en un primer momento no aprobaban el importe y fueron amenazados con una multa de 50.000 maravedíes, los doce pueblos del Concejo, salvo Guisatecha, tuvieron que abonar las costas procesales, que ascendieron a 392 reales y 20 maravedíes, con arreglo a reales aranceles.....
El lugar de Guisatecha solicitó carta ejecutoria al tribunal de Valladolid. Fue expedida en 30 de marzo de 1802 y costó 161 reales.
Todo esto es lo que dio de sí el conflicto que enfrentó a los vecinos a finales del siglo XVIII.
Comentarios
Publicar un comentario