EL MONASTERIO DE SAN ANDRÉS DE ESPINAREDA Y SUS PROPIEDADES. Como ya había ocurrido durante el reinado de Carlos I , el altísimo coste de las continuas guerras llevaron a Felipe II a tomar la determinación de desmembrar algunos lugares pertenecientes a los monasterios para anexionarlos a la corona. Los vecinos de esos lugares tenían que seguir tributando de la misma manera; la única diferencia era que las rentas pasaban a ser percibidas por el rey y no por el abad del cenobio. En definitiva, los vecinos pasaban de ser vasallos de abadengo a ser de realengo. De esa forma, siendo dueño de un determinado lugar, el monarca hacía caja ofreciendo en venta el vasallaje y rentas del lugar en cuestión, que solía ser adquirido por un miembro de la nobleza que se erigía, entonces, en señor del territorio. En alguna ocasión, si el precio era asequible y disponía de recursos, era el común de vecinos quien lo "compraba". Tom...
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