EL MONASTERIO DE SAN ANDRÉS DE ESPINAREDA Y SUS PROPIEDADES.
Como ya había ocurrido durante el reinado de Carlos I, el altísimo coste de las continuas guerras llevaron a Felipe II a tomar la determinación de desmembrar algunos lugares pertenecientes a los monasterios para anexionarlos a la corona. Los vecinos de esos lugares tenían que seguir tributando de la misma manera; la única diferencia era que las rentas pasaban a ser percibidas por el rey y no por el abad del cenobio. En definitiva, los vecinos pasaban de ser vasallos de abadengo a ser de realengo. De esa forma, siendo dueño de un determinado lugar, el monarca hacía caja ofreciendo en venta el vasallaje y rentas del lugar en cuestión, que solía ser adquirido por un miembro de la nobleza que se erigía, entonces, en señor del territorio. En alguna ocasión, si el precio era asequible y disponía de recursos, era el común de vecinos quien lo "compraba".
Tombrio de Abajo, perteneciente al monasterio de San Andrés de Espinareda, fue uno de esos lugares. Los frailes se opusieron a la decisión reclamando en todas las instancias posibles, incluso al mismo rey, alegando que el quitárseles dicho lugar era total destrucción de sus monasterios y rentas, por tener como tienen en él la mayor y mejor parte de ellas....
Había en Tombrio cincuenta vecinos. La mayoría de las casas eran propiedad de los frailes. Además, tienen en el lugar treinta y cuatro suertes de prados, muchas heredades, muchas viñas, muchas linares y corradas y huertas; mucho pan de renta, y vino que cada un año se les paga. Por si fuera poco, les pertenecía la mitad de la mejor cabeza de ganado de cada vecino cuando éste fallecía. Una vez al año el concejo tenía que recaudar entre los vecinos tres ducados o 40 reales para sufragar los gastos de una comida y cena que a cuatro religiosos se les da, en reconocimiento de ser tales solariegos...Más una hemina de cebada y diez novenos? que pagaba cada vecino anualmente. Más la mitad de los diezmos de todos los frutos.....También el cura, por el derecho de presentación (en señal de agradecimiento por haber sido elegido) paga una comida cada un año, y en cuaresma treinta y seis pescados....Y más privilegios que por prolijidad dejo de dar cuenta a vuestra majestad...
Ante los magistrados de la Chancillería de Valladolid habían justificado documentalmente lo referido, no obstante el tribunal ordenó hacer un recuento pormenorizado de todas las prebendas que gozaban los monjes en dicho pueblo....Pero nosotros, acudiendo a nuestro supremo señor y primera cabeza, humildemente suplicamos por Dios y por su real persona, sea servido que la venta y recuento no pase adelante....
Otra de las razones que adujeron fue que la casa donde residía la comunidad religiosa está pobrísima y muy caída y arruinada de edificios....Por eso, si en adelante los tributos los percibiera el rey, se le sigue a vuestra majestad poquísimo provecho y a la casa grandísimo daño, al reducirse notablemente sus ingresos y por ser la gente muy malos pagadores y gente arriscada y inquietos....
Se daba la circunstancia de que ya había sido desmembrado del monasterio el lugar de San Juan de la Mata. En este caso los monjes no se habían opuesto porque no se nos seguían tan notables daños.....
La comunidad religiosa escribía así a Felipe II el 3 de octubre de 1582, en San Andrés de Espinareda, que es en el reino de León y partido del Bierzo.
Poco tiempo después, viendo que la operación seguía adelante, ofrecieron la cantidad que fuere justo y pidieron se mande persona para que se trate con ella del dicho concierto; y que, en el interin, se mande suspender la dicha venta.
En nuestra provincia casi todos los monasterios y abadías sufrieron las consecuencias de la enajenación de parte de sus bienes en favor de la corona. Sahagún, Otero de las Dueñas, Carrizo, San Isidoro, Arbás, Villafranca......incluso la iglesia de León y su cabildo.
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