EL CABALLO PADRE PERFECTO.
Allá por el año 1795 el conde de Luque, dueño de una importante yeguada, enviaba a un subalterno de confianza a la ciudad de Écija para adquirir un caballo padre que debía reunir una serie de curiosas características.
De casta muy conocida y acreditada (Martel, D. Fernando Agustín, Morencio de Espejo, Peñaflor, la Loma de Úbeda y Gracia de Granada, por este orden), bueno y noble genio, aunque sin faltarle espíritu, pero sin picardía ni falsedad. Pío en castaño....o negro, cuatralbo, con lucero en la frente; pero no negro peceño sino negro azabache. Si fuese tordo, bien rodado y con los cabos negros, al igual que si el pelaje fuese color flor de lino. En cambio, si el caballo fuera castaño oscuro debería tener los extremos de las patas blancos (cuatralbo). Un caballo negro con lucero en la frente seguido de cordón, no será inconveniente que tenga blanco en el pie izquierdo y mano derecha o en el pie izquierdo sólo, pero si fuese al contrario no se debería adquirir.
La alzada ideal sería de 8 cuartas, aunque se aceptaría que le faltase uno o dos dedos para esa medida. Redondo de ancas, abierto de pechos, muy poblada la crin y bien asentada, lindas piernas y brazos robustos y derechos, poco ensillado, cuello sin gatillo (acumulación de grasa en la nuca), buena hechura de cabeza, ni acarnerada ni chata.....La edad ideal del animal debería situarse entre los cuatro y los seis años. Por supuesto, sin haber conocido yegua. Muy sano en lo interior y en lo exterior y que no tenga defecto alguno para su ministerio de padrear. Que sea de buen comer y coma bien la paja....
Ahí es nada. Estaría bien averiguar si el interesado encontró un caballo a su gusto. El 16 de octubre del año referido de 1795, el conde ponía a la venta 22 yeguas de entre 2 y 25 años. Los precios se situaban entre los 600 y 1500 reales. Al mismo tiempo ofertaba 6 caballos o potros machos de entre 4 y 10 años, cuyos precios oscilaban entre 2.700 y 5.700 reales.
Como curiosidad, finalizo este artículo con algunos de los nombres más utilizados para las caballerías en los siglos XVII y XVIII: Capitán, Guantero, Flamenco, Gallardo, Volador, Reportado, Sargento, Mulato, Troyano, Redomillo, Cascapiedras, Trueno, Gamo, Acomodado, Dama, Letrada, Barquera, Galga, Armonía, Zorrilla, Listona, Lobilla, Peregrina,......
Respecto a la alimentación de los animales variaba en función del trabajo al que fueran asignados. En 1686 el caballerizo del duque de Osuna establecía la ración diaria de cebada entre un cuartillo y medio para los potros y seis cuartillos para los caballos y mulas que servían en la mina. Según la época del año se completaba o se sustituía el pienso de cereal por forraje verde.
Comentarios
Publicar un comentario