EL BRAZO DE SANTIAGO.
No cabe duda del poder (sobre todo, curativo) que se atribuía a las reliquias. En algunas comunidades puede que aún permanezca la devoción hacia los restos considerados sagrados.
Felipe II, fanático de las reliquias de santos, llegó a poseer una auténtica colección. Junto con su testamento, otorgado el 20 de agosto de 1598, dejó un papel firmado de su real mano ordenando que se diese a la orden de Santiago y al prior del convento de Uclés, en su nombre, el brazo del apóstol Santiago el Mayor….para que….. se guarde con la veneración debida y se conserve perpetuamente allí…,con la excepción de traer la dicha reliquia a cualquier parte y lugar de la provincia de Castilla, cuando se celebrase capítulo general de la orden de Santiago.
En presencia del nuevo rey, Felipe III, y de las principales autoridades civiles, militares y eclesiásticas del reino, en una pieza y sala grande del monasterio de San Jerónimo de Madrid, el 16 de abril de 1600 se hizo entrega de la reliquia al prior de Uclés, don Bartolomé Magnes.
El brazo de Santiago se conservaba tal y como el duque de Baviera se lo había enviado a Felipe II. Y de la misma forma debía custodiarse en adelante.
Dicha santa reliquia está envuelta en un tafetán colorado grande y después en otro tafetán morado y después en otro colorado…Es de grandor de poco menos de media vara… Está metida en una caja estrecha de ébano guarnecida de oro, con sus esmaltes y llave y con los escudos de las armas reales alrededor de ella y con una figura de bulto del santo en hábito de romero puesta encima de la cubierta de esta caja…La caja estaba metida dentro de otra de mayor tamaño, cubierta de terciopelo negro con las cantoneras de plata blanca. Ambas cajas estaban dentro de una tercera hecha de cuero negro con sus aldabicas y hebillas.
Cada caja tenía su llave y el rey había dispuesto que la de la caja interior, de ébano, no ha de salir del poder del prior del convento. Las otras dos llaves las tendrán otros dos religiosos del mismo convento.
En la fiesta de Santiago la reliquia sería expuesta en el altar pero sin sacarla de su caja. El duque de Baviera había enviado junto al preciado objeto dos pergaminos escritos que certificaban la autenticidad de la reliquia.
Terminada la ceremonia de entrega, autoridades civiles y religiosas fueron en procesión a la iglesia de dicho monasterio…, llevando el prior en sus manos la santa reliquia para decir misa…
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