EL REY Y LA CAZA.

Al bosque del Castañar   (provincia de Toledo) acudía  con cierta regularidad Carlos III  a practicar una de sus aficiones favoritas, la caza. El conde de Mora, dueño del lugar y del territorio circundante, hacía todo lo posible para agradar al monarca, seguramente a sabiendas de que recibiría recompensa por ello.

Al parecer, en los últimos tiempos se había notado la escasez de lobos y otras  fieras, cosa que desagradaba bastante  al monarca. Con el propósito de que cesen todos los obstáculos que pueden oponerse a la diversión del rey en mi bosque del Castañar, el conde de Mora ordenó una investigación que determinara las causas de la mengua de especies cinegéticas.

Se llegó a la conclusión de que era excesiva  la permisión con que los vecinos de varios pueblos....entran por toda la extensión del bosque y  talan las leñas....que servían de abrigo a los animales. Además, el acopio de leña causaba ruidos continuos que desasosiega y avienta a las fieras.    Por ello he resuelto que  los pueblos de Mazarambroz,  Ajofrín, Sonseca, Cuerva, Pulgar y Las Ventas........, desde hoy en adelante, se abstengan absolutamente de sacar ninguna especie de leña...; pues de lo contario, procederé al castigo...

No contento con estas disposiciones, el conde se opuso también a la ruidosa pastoría y condición libertina de los ganados de la Real Cabaña de Carreteros, que pastaban en el Castañar desde el año 1700. Añadiendo a esto el notorio tedio y ojeriza que tenían a toda especie de caza los propietarios  de tales ganados...

 Así las cosas, el 7 de octubre de 1767, el Consejo Real debatía  la posibilidad de   otorgar libertad al conde para arrendar la dehesa a quien mejor le pareciera y en las condiciones que le conviniera. Los miembros del Consejo determinaron estudiar las circunstancias para encontrar el equilibrio que garantizara  el esparcimiento real y el abasto de mercancías a la ciudadanía, a cargo de la Real Cabaña de Carreteros. Entretanto, dispusieron que no se permitan a los carreteros escopetas ni más perros que los precisos....(Madrid 24 de noviembre de 1767).


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