A PROPÓSITO DEL  ECLIPSE:

Es probable que desde que el mundo es mundo los eclipses de sol y luna y otros fenómenos meteorológicos de frecuencia escasa, hayan despertado la curiosidad, la expectación  y también  el temor en  las  comunidades poblacionales.


Juan López de Velasco, cosmógrafo y cronista mayor de Indias, recibía 88 reales 

 por cuatro resmas de papel que gastó en hacer e imprimir en ellas ciertas instrucciones para la observación de tres eclipses de luna en tres años que vendrán…(27 de agosto de 1580).


El 17 de noviembre de 1584 tuvo lugar un eclipse de luna que se vivió especialmente en México. A propósito de este fenómeno surgieron interpretaciones que no dejan de ser curiosas: 

Un eclipse bajo el signo de Venus brindará  a los hombres salud, tranquilidad y reposo, buenos temporales.., frutos preciosos, regaladas comidas, acrecentamiento de las riquezas….., grandes amistades entre príncipes y reyes y mujeres de calidad….Los músicos gozarán de buena y dichosa suerte porque con sumo placer y contento se emplearán en juegos, regocijos y desposorios y saraos y otras fiestas…..También traerá consigo   vientos húmedos  y templados, tiempo sereno y saludables lluvias…Crecerán los ríos y fuentes dulces  más que de ordinario…Y habrá abundancia  de animales  provechosos al uso de los hombres y a las sementeras de los panes….

Por el contrario, un eclipse bajo el signo de Tauro acarreará  ruinas, caída de edificios…, odio y enemistades.

El signo de férrea triplicidad (Tauro, Virgo y Capricornio) dará paso a  penuria y falta de frutos…


En la ciudad de Nombre de Dios, reino de Tierra Firme, el 14 de julio de 1589, Cristóbal García Suárez, maestre de la nao capitana “Concepción”, se comprometía a custodiar  durante la travesía a España: un cajón clavado que contenía las cuentas de la Hacienda Real de varios años; y  otro cajón largo, cubierto con un encerado y un título que dice: “Observación de los eclipses y sombras”  (hecho por mandado de S.M. en la ciudad de Panamá) con motivo del eclipse acaecido en septiembre de 1588. Ambos cajones le fueron entregados por el licenciado Alonso de la Torre, oidor, alcalde de corte y miembro del Consejo de Indias.


Andrés Monserrat y Crespí, lugarteniente de la Orden de Montesa, escribía al duque de Gandía,  desde Valencia: El eclipse de sol  que el pasado día 3, por la mañana, observamos en este hemisferio, trastornó a muchos enfermos y mal complexionados. Y como mi hermano don Enrique lo está tanto, ha sentido demasiadamente sus efectos…..(5 de mayo de 1715).


Por último, Antonio de Ulloa, comandante general de la flota de Nueva España,, había sido testigo de un eclipse de sol el 24 de junio de 1778 en medio del Atlántico a bordo del navío “España”. Al año siguiente obtenía licencia para imprimir un libro sobre sus experiencias y observaciones: “El eclipse de sol con el anillo refractario  de sus rayos, la luz de este astro vista a través del cuerpo de la luna….” 


Comentarios

Entradas populares de este blog