SAN ISIDORO DE LEÓN (Pleitos).
Estando el presidente y oidores celebrando audiencia pública en el tribunal de Chancillería de Valladolid, el 15 de julio de 1577 compareció Pedro de Salazar representando al abad y convento de San Isidoro de León, para presentar una demanda contra don Antonio de Quiñones, comendador de los ejércitos, y don Juan Alfonso Pimentel y Quiñones, conde de Benavente y de Luna (como padre y legítimo administrador del primero) y don Suero de Quiñones en rebeldía.
En la denuncia se exponía que en el claustro de dicho monasterio estaba una capilla que era la primera en entrando a la mano derecha, la cuál afirmaban los Quiñones que les pertenecía y era de su propiedad.
El abad y religiosos sostenían que no era cierto por el abandono que sufría tal capilla, muy deteriorada y con gran necesidad de reparos, ornamentos y dotación, para lo que serían necesarios unos 3.000 ducados. La comunidad del monasterio se prestaba a costear las reparaciones siempre y cuando la familia Quiñones declarase la dicha capilla ser libre de sus partes….Y que no publicasen ni dijesen ni alabasen que la dicha capilla y sus entierros eran suyos ni les pertenecían ….
Baltasar Núñez, procurador de la familia, se opuso alegando que nadie estaba obligado a hacer ciertas mejoras en sus propiedades. Además era público y notorio que de 5, 10, 20, 30, 40, 50 y 100 años y más tiempo a esta parte…, no había memoria de hombre en contrario. Y que la capilla había sido y era de los Quiñones y por tal habida y tenida y comúnmente nombrada….., siendo fundación suya y haberlo sido desde tiempo inmemorial….
En la capilla estaban bultos de alabastro y todo el mundo sabía que bajo uno de esos bultos estaba sepultado Pero Suárez de Quiñones, adelantado mayor que había sido en el Reino de León -cuna que fue del rey don Enrique III, padre de don Juan II…… - y mayordomo que había sido de don Fernando de Antequera, rey que había sido de Aragón.
Otro de los sepulcros guardaba los restos de Diego Fernández de Quiñones, merino mayor que fue del Principado de Asturias, los cuáles en sus tiempos han sido de los más principales y señalados caballeros de nuestros reinos…
La sentencia fue favorable a la familia Quiñones y la firmaron los licenciados Lorenzo de Córdova, Francisco de Zuazola y Francisco de Albornoz, en Valladolid a 24 de marzo de 1579 años.
El abad recurrió alegando agravios, pero el 6 de diciembre de 1580 se dio la sentencia definitiva ratificando y confirmando la anterior, por ser buena, justa y derechamente dada (doctor Francisco Fernández de Liébana y licenciados Lorenzo de Córdova y Francisco de Zuazola (?)).
El 8 de abril de 1581 se expidió la ejecutoria correspondiente.
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